jueves, 20 de octubre de 2011

La vida.

 La vida no es tan normal como parece, la vida es efervescente, un día estás arriba y al otro abajo. La vida es una carrera continua en la que abunda el flato, no lo busques porque no hay atajo. Recibes alegrías pero también golpes bajos, no descanses en tu trabajo y así no pagarás los platos.

La persona a la que hoy abrazas puede que mañana no esté, el estrés del destino es inquietante, en un segundo puede dejar de latir el corazón del hombre que tienes delante. La vida es fugaz y se fuga al menor instante, has de gozar cada segundo en el que tu corazón late.

La vida es una dama tranquila que camina por nuestra existencia, sólo disfrutando lo que tienes apreciarás su esencia. La vida vive en un continuo cambio de disfraz, un día ves las cosas bien y al otro las ves mal.

Algunos piensan que la vida es una lotería que depende de la suerte, pero si suerte no es buscada, suerte no aparece.

Porque qué es la vida al fin y al cabo sino pequeños detalles, una tímida sonrisa de la chica que ames, o quizás un sincero abrazo con tus padres, tan sólo eso, simples detalles.

Vive consciente de tus limitaciones y sácales partido a tus condiciones, busca paz y amor para los corazones.
Caminamos bajo esta lluvia de sensaciones turbias, pero siempre hay que buscar la sonrisa, que el motivo de tu vida sea la alegría.

Porque no merece la pena vivir ofuscado, pero sí involucrado con la sociedad, olvida el pasado y piensa en el qué vendrá.

La vida... la vida...



Paz!

domingo, 16 de octubre de 2011

15 de Octubre.

En la jornada del pasado sábado, tuvo lugar la esperada toma de la calle en todo el mundo en protesta por el camino que sigue este nuestro mundo. A mí, me tocó tomar junto a, aproximadamente, otras 7.000 personas, las calles de Granada. Pese a mi corta edad y mi poca experiencia, me considero un indignado más de la cabeza a los pies. Pero mi indignación, más que por políticos y banqueros, viene dada por la humanidad en general. Aún así, este movimiento me representa totalmente, y veo a cada uno de los manifestantes como hermanos de ideas. Quizás nos falte organización, pero no ganas. Quizás no nos escuchen, haremos más ruido. Mi indignación con el mundo no es nueva, pero en este 15 de Octubre es cuando ha llegado a su máxima expresión. Es mi primera manifestación. No mi primera aparición en el movimiento del 15M. Por eso, ha sido muy especial para mí. No será la última. Voy a contaros lo que vi.

 Si soy sincero, no esperaba tanta gente. La plaza de la Caleta se fue llenando poco a poco hasta desbordarse. Pancartas utópicas, soñadoras, ideales. Algunas radicales. Unas concretas, otras desorbitadas. En definitiva, un clamo al cielo por un mundo mejor. La derecha nos acusa de ser cuatro hippies. Exacto, vi cuatro hippies. Porque el resto, eran familias. Eran padres. Eran madres. Eran niños. Eran bebés. Eran ancianos. Pero el movimiento, el movimiento es joven. Y fuerte.

 Vi locos. Locos de atar. Pero locos de amor. Locamente enamorados de la humanidad. Locos, porque sueñan con un mundo mejor. Pero en realidad, son los más cuerdos. Porque ellos no sueñan, ellos luchan. ¿Algo que no vi? No vi miedo. Formábamos, una pequeña gran familia. Vi solidaridad. Todos podíamos coger el megáfono y entonar nuestro cántico. Todos bailando, al unísono. Unas gargantas, incluso tímidas, que se sentían fuertes. Pues no existe la flaqueza si el de al lado cubre tu ausencia. Mucha gente observaba, en una distancia cercana. Pero observaban con la ilusión de quien ve un pueblo unido. En definitiva, una pequeña gran familia.

 Eso fue en Granada. ¿Y en el mundo? 951 ciudades a lo largo de más de 80 países. ¿En qué se resume eso? En millones de personas disconformes con el sistema y que se proponen cambiarlo. ¿En qué quieren resumirlo? En cuatro perroflautas que no representan al pueblo. A esos, que los follen.

 15 de Octubre. El día en que las banderas de cada nación se enterraron bajo tierra, para tener la mano libre y estrechársela a los indignados de todo el mundo. El día en que la indignación se expresó en miles de lenguas y a la vez sólo en una. Existe el futuro. Existe ilusión. Somos indignados. Podemos cambiar este mundo. Danos tiempo.



Paz!

miércoles, 12 de octubre de 2011

Rabia.

 Como cada día, subo al autobús que me lleva al instituto y tomo asiento. Pero hoy no es un día cualquiera. No dejo de preguntarme: “¿En qué mundo vivimos?”. Es temprano y me encuentro cansado, así que dejo caer los párpados…

De repente, me encuentro a mí mismo caminando por una calle llena de gente. Esto es la ciudad, así que todo el mundo va con prisas y sin pararse a mirar lo que tiene al lado. A mi izquierda, en un portal, un vagabundo duerme ajeno al ruido de la ciudad con la única protección de una manta. Afectado, desvío la mirada a la derecha, y encuentro aparcado un Porsche. Sigo mi camino y entro a una cafetería. Media cafetería está pendiente de la televisión. Ofrecen la noticia del día. La evolución de las primas de riesgo en la Bolsa. Siguiente noticia, el hielo en el Ártico desciende a su segundo nivel mínimo histórico. Todos vuelven la mirada al periódico, no les interesa esa noticia. A mi lado, dos empresarios hablan maravillas de la globalización. Es el futuro, dicen. ¿Es el futuro ver a países ricos robar a países pobres? Siguiente noticia. Rajoy, lo primero el empleo. Rubalcaba, no a los recortes. ¿Realmente trabajan por nuestro bien?¿Por qué no investigan los paraísos fiscales?

Cojo el periódico del día y leo: el 80% de la riqueza mundial se la reparte el 20% de la población. En un artículo de opinión, se habla de la pena de muerte. Intento visualizar la escena: un asesino que en realidad no lo es, observa aterrorizado como avanza la inyección letal que le quitará la vida. En África, pueblos oprimidos por gobiernos totalitarios reciben ayuda internacional. ¿Pero qué pueblos son ayudados? Aquellos que pueden pagar con petróleo luego. Cuantos pueblos oprimidos siguen sin ver la salida…Vuelvo a pensar en África. En la pobreza de sus habitantes. En la de millones de personas que mueren, en África y en el mundo, por enfermedades con cura que no interesa producir porque no pueden pagarla…

Pienso en los secretos que la NASA nos oculta y que darían mucho sentido y explicación a innumerables misterios. Rememoro a los policías aporreando manifestantes en aquella manifestación por unas condiciones de vida dignas. Pienso en las guerras, en los países que intercambian mucha, mucha sangre, por poco, poco oro. Veo la envidia en los ojos de quien observa al que la paz ha encontrado.

Pienso en las guerras de religión. En mi opinión, lo más sagrado que puede tener una persona, son sus creencias, que dan sentido a su vida. Pero luego veo, en un lado del planeta, a un musulmán degollando a un cristiano, y en el otro lado, una mezquita ardiendo.

En la costa, un ave lucha por abrir las alas, pero el chapapote se lo impide. En sus profundidades, el mar se cobra una patera llena de personas que sólo buscaban un mendrugo de pan que darle a sus hijos. Se nos dice que el tabaco puede matar, pero creo que el oxígeno de la ciudad está más contaminado.

Todas estas imágenes en mi cabeza, me hacen odiar al ser humano. Me hierve la sangre. Tengo RABIA. Pero despierto de mi sueño. Un joven se levanta y deja su asiento en el autobús a una mujer africana. Entonces pienso que el mundo puede cambiar.



Paz!

domingo, 9 de octubre de 2011

Reflejos de belleza.

 El concepto de belleza es frecuente en nuestros temas de conversación, y más todavía en nuestros pensamientos. En un gran porcentaje, aparece cuando hablamos de personas. Pero hoy, escribiré sobre mi particular concepto de belleza. La belleza nos rodea, y sólo hay que saber verla. Quizás tú veas belleza donde yo aún no he aprendido a verla. Quizás yo te enseñe nuevos reductos de belleza.

Evidentemente, me parecen bonitas las personas, sus caras. Encuentro bella la variedad de rostros. Veo belleza en la curvatura del cuello, en las orejas, en la comisura de los labios, en los senos. La hermosura de los ojos viene dada por lo enigmático, pues las pupilas son dos pozos en cuya oscuridad descansa la sinceridad de una mirada. Por eso mucha gente evita el contacto visual mantenido. Pero más bellas aún, me parecen las almas. La magia eterna encerrada en un cuerpo mortal, donde nacen los sentimientos y brotan las emociones que dan lugar a las acciones.

Hasta ahí lo humano. Porque no  sólo en lo humano reside la belleza. Me gusta relacionar la belleza con la poesía. Siendo así, veo poesía en la lluvia. El delicado impacto del agua con el suelo, y el suave sonido que desprende. Veo poesía en las hojas que caen en otoño. Poesía en las nubes, que despiertan la imaginación. Poesía natural, en lo simple de la naturaleza. La naturaleza que no ha sido modificada. Veo poesía en África.

La poesía rebosa en las palabras. De ahí nace mi inspiración. ¿No ves hermosas las palabras? Poesía en sí es una palabra preciosa. Su trazo, su entonación. Su significado. Amor. Mar. Azahar. Amapola. Luz. Lágrima. Naturaleza. Veo poesía en su combinación, hilando fino. Hermosos textos que son lagos cristalinos.

En cada esquina veo belleza. La misión de todo escritor, intentar plasmarla. Se podrá hacer bien, se podrá hacer mal. Pero vertimos sangre y lágrimas en el esfuerzo. ¿Dónde ves tú la belleza?


Paz!

miércoles, 5 de octubre de 2011

Oda al silencio.

 Oh preciado silencio, ante ti me arrodillo esta noche. Eres un ave que vuela sin cansarse. Difícil de localizar, si esperas encontrarlo de casualidad. Pero con fuerza de voluntad, se puede encontrar tu nido. Libras una encarnizada batalla con el ruido. En núcleos urbanos tan sólo apareces en callejones. El sistema te declara la guerra.

Si falta la inspiración, me traes los sonidos de la naturaleza. Pájaros piando, grillos... agua. Cataratas de agua que purifican el alma. Sólo si tú me abrigas, puedo escuchar a mis ángeles, pero también a mis demonios.

Porque tus palabras insonoras son más claras que las de muchos políticos que dando muchas voces, en realidad no dicen nada.

Mis pensamientos se aglutinan sin sentido ni coherencia cuando no te encuentro. Si apareces en escena se alistan, con orden de ejército.

Hoy sólo ejercito mi mente si entro en tu castillo. Donde surgen voces que nadie oye y los ladridos que creemos voces, sucumben en el río.

Abraza el silencio. Llámame solitario si por ello entiendes amar el silencio.


Paz!

martes, 4 de octubre de 2011

Ejércitos y "ejércitos".

 Este alma guerrera se declara, ante todo, pacifista. Siendo esta mi condición, las fuerzas armadas deberían ser temas protagonistas de mis discusiones. Así son. Antes de nada, haré un inciso para aclarar un término que va a repetirse varias veces en este artículo que hoy escribo. Aunque no sea del todo correcto, hoy englobaré las distintas instituciones de la policía y del ejército en "fuerzas del orden". Más que nada por comodidad, porque yo soy así de chulo.

Mi oposición a las fuerzas del orden se fundamenta en mi rechazo a la violencia en general, y a su violencia en particular, la cual se desarrolla mediante el uso de armas y los abusos de autoridad. Así mismo, rechazo total y absolutamente el gasto militar que pagan nuestros impuestos y que es desorbitado en España.

Pero mi crítica feroz a las fuerzas del orden se concentra en su funcionamiento. Las fuerzas del orden velan por la seguridad. ¿La seguridad de quién? En teoría, velan por la seguridad del PUEBLO, es decir, del primer al último ciudadano de la nación. Eso en teoría. Pero en la práctica... ¿es realmente así? Por supuesto que no.

La seguridad por la que trabajan es la de los gobernantes. La seguridad de la punta de la pirámide de este "Moderno Régimen". Se limitan a obedecer órdenes, y nosotros no les ordenamos. Se convierten en herramientas del Gobierno.

Pero esta semana, ocurrieron dos hechos que despertaron mi sorpresa y saciaron mi sed de justicia. Marines americanos acuden a defender de la policía a los manifestantes del movimiento "Occupy Wall Street". A su vez, el ejército griego se presenta para defender a los manifestantes helenos. ¿Sus motivos? Estas fueron sus palabras: "Defendemos nuestro país, defendemos nuestro pueblo".

Admirable. ¿No creen? Un ejército por y para el pueblo. Unas fuerzas del orden al servicio del pueblo. Como debería ser. Pues unas fuerzas armadas al servicio del pueblo no van a invadir otros países. El pueblo no quiere guerras. Los gobiernos sí. Intereses.

Me despido reiterando mi admiración ante estos hechos. Y añado que siempre, siempre, diré lo que pienso sin guardarme nada, pues prefiero morderme la lengua tras equivocarme a ahogar mi alma.


Paz!

domingo, 2 de octubre de 2011

Charlando con un perro viejo.

 La lluvia que comenzó a caer sobre mi nariz y prosiguió con el resto del cuerpo, no ayudaba para nada al pesimismo existencial que aquella tarde de invierno me invadía. El agua, lejos de caer enfadada con el mundo, aterrizaba triste, melancólica sobre mis hombros. Su desencanto era evidente.

Corriendo a protegerme en un portal, encontré un perro. Al igual que yo, se encontraba empapado. Sus ojos, me engancharon desde el primer momento. Como era de esperar, el brillo de la curiosidad brillaba en ellos. Pero lo que me llamó más la atención, fue la sabiduría que vi en ellos. Un can filósofo.

Aquellos ojos parecían haberlo visto todo. Un perro sin dueño, que sobrevive en la calle. Vi mucha más sabiduría en esos ojos que en los ojos de quienes se hacen llamar salvadores de la nación. Por un momento, me dio la sensación de que arrancaba a hablar. Un espejismo muy real.

Fue entonces cuando cruzó mi mente una extraña idea. Por un momento, me pareció interesante intercambiar mi vida con la del perro. Ser perro y que el perro fuese persona. Pero entonces, el perro se fue.



Paz!