domingo, 16 de octubre de 2011

15 de Octubre.

En la jornada del pasado sábado, tuvo lugar la esperada toma de la calle en todo el mundo en protesta por el camino que sigue este nuestro mundo. A mí, me tocó tomar junto a, aproximadamente, otras 7.000 personas, las calles de Granada. Pese a mi corta edad y mi poca experiencia, me considero un indignado más de la cabeza a los pies. Pero mi indignación, más que por políticos y banqueros, viene dada por la humanidad en general. Aún así, este movimiento me representa totalmente, y veo a cada uno de los manifestantes como hermanos de ideas. Quizás nos falte organización, pero no ganas. Quizás no nos escuchen, haremos más ruido. Mi indignación con el mundo no es nueva, pero en este 15 de Octubre es cuando ha llegado a su máxima expresión. Es mi primera manifestación. No mi primera aparición en el movimiento del 15M. Por eso, ha sido muy especial para mí. No será la última. Voy a contaros lo que vi.

 Si soy sincero, no esperaba tanta gente. La plaza de la Caleta se fue llenando poco a poco hasta desbordarse. Pancartas utópicas, soñadoras, ideales. Algunas radicales. Unas concretas, otras desorbitadas. En definitiva, un clamo al cielo por un mundo mejor. La derecha nos acusa de ser cuatro hippies. Exacto, vi cuatro hippies. Porque el resto, eran familias. Eran padres. Eran madres. Eran niños. Eran bebés. Eran ancianos. Pero el movimiento, el movimiento es joven. Y fuerte.

 Vi locos. Locos de atar. Pero locos de amor. Locamente enamorados de la humanidad. Locos, porque sueñan con un mundo mejor. Pero en realidad, son los más cuerdos. Porque ellos no sueñan, ellos luchan. ¿Algo que no vi? No vi miedo. Formábamos, una pequeña gran familia. Vi solidaridad. Todos podíamos coger el megáfono y entonar nuestro cántico. Todos bailando, al unísono. Unas gargantas, incluso tímidas, que se sentían fuertes. Pues no existe la flaqueza si el de al lado cubre tu ausencia. Mucha gente observaba, en una distancia cercana. Pero observaban con la ilusión de quien ve un pueblo unido. En definitiva, una pequeña gran familia.

 Eso fue en Granada. ¿Y en el mundo? 951 ciudades a lo largo de más de 80 países. ¿En qué se resume eso? En millones de personas disconformes con el sistema y que se proponen cambiarlo. ¿En qué quieren resumirlo? En cuatro perroflautas que no representan al pueblo. A esos, que los follen.

 15 de Octubre. El día en que las banderas de cada nación se enterraron bajo tierra, para tener la mano libre y estrechársela a los indignados de todo el mundo. El día en que la indignación se expresó en miles de lenguas y a la vez sólo en una. Existe el futuro. Existe ilusión. Somos indignados. Podemos cambiar este mundo. Danos tiempo.



Paz!

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