Dijo una vez, el célebre filósofo presocrático Heráclito de Éfeso, que nunca podremos bañarnos dos veces en el mismo río. Pues el agua del río supone un flujo continuo que no deja de renovarse. Por lo tanto, cuando intentemos introducirnos de nuevo en el río, sus aguas no serán las mismas de la primera vez, por lo tanto no será el mismo río. Exactamente igual funciona la vida, un flujo continuo. Y con ella, sus elementos, las ideas, las cuales cambian continuamente. Contradicciones.
Diego Armando Maradona, ante todo un personaje, advirtió en una rueda de prensa con tono amenazante que él sólo entendía de negros o blancos. Gris nunca, dijo. En más de una ocasión, me mostré de acuerdo. Rechacé a los grises. Convenientes me parecían, mas hoy día, inteligentes los veo.
Absoluto es mi rechazo a una religión que te haga confiar en un ente superior tu destino. Pero a veces, me gustaría tener una venda sobre los ojos y confiar en que todo tiene un sentido, que esta vida es un entrenamiento para la vida eterna que nos espera en el cielo.
Odio, es lo que siento hacia la violencia. Temo hacer daño a la gente a la que quiero, por muy tonto que sea el accidente, o leve el daño. Mas sin embargo, la adrenalina que arde en el combate, en el enfrentamiento, aunque no sea violencia, sólo encararse, me gusta. El olor del napalm.
¿Merece ser respetado aquel que no respeta? Por una parte sí, para no rebajarte a su nivel de persona. Por otra parte no, pues hay que darle lo que merece.
Aunque quizás el mayor ejemplo sea razonando sobre la humanidad. Por una parte, cada vez vamos peor. Retrocedemos como los cangrejos, con guerras que no cesan, fabricando armas nucleares, con leyes vigentes como la pena de muerte en EEUU. Pero me aferro a pensar que el ser humano es bueno por naturaleza y que avanzamos hacia un mundo mejor. Dos pensamientos que rondan mi cabeza y me hacen pasar de afirmar que este mundo es una mierda a creer ilusionado en el progreso hacia un mundo más humano.
Contradicciones, que fuera de la hipocresía, se convierte en sabiduría. Pues contradecirse es de sabios dicen... una mente que no para de proponerse nuevos pensamientos mediante la razón. Contradicciones.
Paz!
jueves, 29 de septiembre de 2011
domingo, 25 de septiembre de 2011
Nada menos que toda una vida.
Venimos al mundo como quien se despierta tras una noche de borrachera. Tanteando el terreno, desconocimiento de la situación, miedo a encontrarnos. Demasiado tiempo rodeado de líquido como para estar tan seco ahora. Tardamos en abrir los ojos pues la luz nos quema y para acostumbrar a nuestras pupilas, hemos de acostumbrar primero nuestros párpados. Pero llega el momento en que los abres, y te encuentras en una carretera desierta. Una carretera que te obliga a avanzar, y en la que un paso atrás son dos pasos adelante.
Infancia. ¿Existe algo más bello? Cuando la muerte se llama “debilitarse” y se cura yendo a un centro pokemon. Cuando la traición se arregla pidiendo perdón y nada más, pues un corazón puro no entiende de intereses ni de rencores. Adictos a los zumos y coqueteando con el azúcar. Enganchados a la Nocilla a escondidas a las cinco de la tarde. Demostrando lo valiente que eres desafiando al maestro y terminando de cara a la pared. Donde no se busca sexo sino amigos. Cuando el amor se marca en la mejilla, y no en los labios. Y si la sonrisa desaparece y llueven lágrimas, dame cinco minutos para que vuelva carcajada. ¿Por qué lo mejor viene al principio?
Adolescencia. Algo a lo que llaman mundo real se asoma desde arriba de la escalera. Adoptamos costumbres peligrosas ante las que nos creemos inmortales. Que controlamos decimos. Menuda estupidez. Jugando a llegar a casa ebrios y hacernos los sobrios. Duelen codos, pues hay que espabilar y nuestras tareas escolares ya no se solucionan en media hora. Horas frente a la televisión de la infancia alternan ahora con horas frente al espejo. ¿Estaré guapo esta noche? Malditos granos. Luchando por creernos mayores de edad, pero sólo en discotecas, no en responsabilidades. Cambiando de labios como de vaso en botellones. Consumiendo relaciones como cigarrillos. Bebiendo la vida a morro.
Adultez. Ese amenazante mundo del que hablaban los adultos te ha agarrado desprevenido. Estudias y estudias, pero no trabajas. Soñando con ser alguien obteniendo buenas notas otrora, limpiando chicles del suelo para poder empezar una segunda carrera universitaria hoy. Descubres que de todos los labios que habías explorado antes, sólo unos son para siempre. Ya sabes con quién compartir el resto de tu vida. Y aunque existe, el miedo al futuro se supera con la ilusión de quién se siente respaldado. Sintiéndose un mago cuando creas vida. Sintiéndose dios cuando esa vida te necesita para respirar. Sintiéndose profeta cuando acepta lo que le enseñas. Sin saber cómo sentirse cuando lo escuchas decir: “Papá…”.
Vejez. Sintiéndonos en lo alto de la montaña, acercándonos al precipicio, nos damos la vuelta para observar la carretera que dejamos atrás. Dejamos risas, dejamos charcos de lágrimas, dejamos muchos muebles rotos, a algunas personas felices, a otras personas más tristes, a unos padres orgullosos que ya descansan, unos hijos que son tu legado y cuyos hijos os miran con la admiración de quien observa unos ojos que lo han visto todo. Entonces descubres si has sido alguien, o si solo has sido polvo. Con la respuesta, llega la paz.
Mierda. Me caigo de la cama. Vaya sueño más raro… ¿cuánto llevo durmiendo? Parece que llevase durmiendo nada menos que toda una vida. Pero por lo menos tengo una idea para escribir esta tarde.
“Tras la carcajada infantil,
la locura adolescente
y la madurez del adulto,
pese al tumulto
de la gente
me mantengo feliz.”
Paz!
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Soy escritor.
¿Cuánta gente se queja de la rutina sin saber salir de ella? Buscan emociones fuertes, dicen. Creen que en la vida hay un momento en que alguien te da un mapa del tesoro para encontrar el oro que es la felicidad. Quizás el oro de la felicidad se encuentre en hacer de tu rutina una rutina divertida, ¿no crees?
Hoy puedo decir que soy feliz. Me liberé de antiguas ataduras y por fin encontré la forma más adecuada de dar rienda suelta a mis pensamientos. Escritura. Soy feliz si mi rutina es escribir, dejaré de serlo el día que no pueda escribir. Así de simple.
Porque se puede escribir por placer, para expresar felicidad, para expresar belleza mediante juegos de palabras, rimando construyendo poesía, o en prosa enlazando las palabras con magia. Pero también por sufrimiento, cuando algo te come la cabeza y deseas enterrarlo en un folio para poder pensar con claridad. A veces escribiendo sobre un tema polémico, averiguas en qué lado de la balanza estás. Puedes compartir tu dolor, y sentir que quizás no sea tan importante como creías. Convierte gritos desesperados en susurros desolados, lágrimas saladas en palabras dulces.
Hipócrita es quién afirme que sólo escribe para él. El destino de las creaciones es ser compartidas. Transmitir. Enseñar. Por eso puedo afirmar, que pese a la importante función terapéutica que ejerce en mí el escribir, no puedo evitar sonreír cuando una persona me felicita por mi blog. Sonrisa sincera y agradecimiento profundo. Pocas cosas sientan mejor que el reconocimiento, aunque quién se expresa se expone a ser criticado. Escribo y escribo lo que siento, pero si alguien no está de acuerdo, mi puerta está abierta para discutirlo. Nunca me consideré con la verdad absoluta de mi mano. Igual de gratificante que una buena crítica, valorando lo bueno y criticando lo malo, lo cual te hace pensar que aún queda gente que piensa que lo que escribes puede ser interesante, y en ocasiones lo lee. No hay nada mejor que la felicitación del lector. Sin ellos sólo sería un escritor amargado.
Pero lo tengo claro. No tengo dudas. Que en mi lápida, ponga que yo era escritor. Mi único gran amor, será la escritura. Papel en blanco, lápiz, bolígrafo, pluma… teclado y pantalla en tiempos modernos. La magia está en las palabras. Y las palabras están en el aire… Que la palabra no descanse. Soy escritor.
Paz!
lunes, 19 de septiembre de 2011
Ciudadano del mundo.
Desgraciadamente, en esta España siempre va a ser un tema de discusión caliente los nacionalismos. Duramente son criticados a diario tanto el nacionalismo catalán, como el vasco. El último precedente, en la fiesta del Día de Cataluña con la quema de una bandera española. Un gesto feo, muy feo, que desprestigia algo a una fiesta tan respetable como la Diada. Y que decir del nacionalismo vasco, caracterizado por episodios violentos cuya tregua reciente esperemos definitiva.
Mas, obviando estos incidentes, cada persona es libre de sentirse de un lugar más que de otro. ¿Qué problema existe con que un catalán se sienta más catalán que español, eso sí, pacíficamente? Una cosa que me parece totalmente absurda, es que las críticas más duras a los nacionalismos vascos y catalanes, provienen de otros nacionalistas, los españoles. Y a mí, nacionalismo vasco, catalán y español me parecen tanto monta monta tanto. Exactamente lo mismo.
Ante todo, yo respeto el derecho legítimo de cada persona a sentirse identificada por el territorio, nación, institución, bandera, escudo, tradiciones o gobernantes que le parezca en gana. Pero siempre y cuando esta persona respete a quién no comparta esta identificación. Porque me parece algo muy feo eso de rechazar a una persona de un territorio por no ser originaria de éste, argumentando que no tiene derecho. Los nacionalismos pueden llegar a ser muy peligrosos, y tal como los definiría un gran profesor mío: "El nacionalismo puede llegar a ser el cáncer del S.XXI".
Dentro de mi respeto, tiene lugar el desacuerdo. Pues pueden ocurrir incidentes graves por la absurda defensa de unos ciertos límites territoriales impuestos por gobernantes por intereses, o a base de sangre. Por no hablar de que el lugar donde cada uno nace es totalmente al azar, nadie elige en que país nace.
Muchos dirán: "¿Entonces tú, qué pollas eres?". Yo soy un ciudadano del mundo, amigo mío. Pues puedo sentirme orgulloso de ciertos elementos españoles, poquitos pero algunos, y muy orgulloso de haber nacido en una tierra maravillosa como Granada. Pero me parece más bello aún el sentirse identificado con la humanidad en sí, aceptar como hermanos a marroquíes, rusos, japoneses, paraguayos, argentinos... Porque el nacer en un país no nos impone nada en la sangre, todo depende de nuestra educación y desarrollo como persona. Cada país tiene cosas buenas y cosas malas. Me identifico con las buenas, porque creo que es un sentimiento muy sano el desear en ocasiones vivir en un lugar distinto al que habitas.
Por eso hoy día, yo no tengo duda. Cuando me toque rellenar mi carnet de identidad, mi nacionalidad estará en blanco. No quiero ponerme la etiqueta de ser de un lugar y no de otro. Soy de todas partes, y siento el mundo entero como mío, igual que en mi país puede vivir en paz cualquier persona. No lo duden, soy un ciudadano del mundo. ¿De dónde eres tú?
Paz!
Mas, obviando estos incidentes, cada persona es libre de sentirse de un lugar más que de otro. ¿Qué problema existe con que un catalán se sienta más catalán que español, eso sí, pacíficamente? Una cosa que me parece totalmente absurda, es que las críticas más duras a los nacionalismos vascos y catalanes, provienen de otros nacionalistas, los españoles. Y a mí, nacionalismo vasco, catalán y español me parecen tanto monta monta tanto. Exactamente lo mismo.
Ante todo, yo respeto el derecho legítimo de cada persona a sentirse identificada por el territorio, nación, institución, bandera, escudo, tradiciones o gobernantes que le parezca en gana. Pero siempre y cuando esta persona respete a quién no comparta esta identificación. Porque me parece algo muy feo eso de rechazar a una persona de un territorio por no ser originaria de éste, argumentando que no tiene derecho. Los nacionalismos pueden llegar a ser muy peligrosos, y tal como los definiría un gran profesor mío: "El nacionalismo puede llegar a ser el cáncer del S.XXI".
Dentro de mi respeto, tiene lugar el desacuerdo. Pues pueden ocurrir incidentes graves por la absurda defensa de unos ciertos límites territoriales impuestos por gobernantes por intereses, o a base de sangre. Por no hablar de que el lugar donde cada uno nace es totalmente al azar, nadie elige en que país nace.
Muchos dirán: "¿Entonces tú, qué pollas eres?". Yo soy un ciudadano del mundo, amigo mío. Pues puedo sentirme orgulloso de ciertos elementos españoles, poquitos pero algunos, y muy orgulloso de haber nacido en una tierra maravillosa como Granada. Pero me parece más bello aún el sentirse identificado con la humanidad en sí, aceptar como hermanos a marroquíes, rusos, japoneses, paraguayos, argentinos... Porque el nacer en un país no nos impone nada en la sangre, todo depende de nuestra educación y desarrollo como persona. Cada país tiene cosas buenas y cosas malas. Me identifico con las buenas, porque creo que es un sentimiento muy sano el desear en ocasiones vivir en un lugar distinto al que habitas.
Por eso hoy día, yo no tengo duda. Cuando me toque rellenar mi carnet de identidad, mi nacionalidad estará en blanco. No quiero ponerme la etiqueta de ser de un lugar y no de otro. Soy de todas partes, y siento el mundo entero como mío, igual que en mi país puede vivir en paz cualquier persona. No lo duden, soy un ciudadano del mundo. ¿De dónde eres tú?
Paz!
domingo, 18 de septiembre de 2011
Inspiración.
Meditando frente a mi cuaderno. Cabeza baja, mirada perdida. Conciencia llena de ideas, ninguna concreta. ¿Qué nana le recito hoy a mi libreta para que duerma satisfecha? Asomo por la ventana y observo el panorama.
Sentado en un banco, un joven con ganas de vivir lee el periódico para conseguir nuevos conocimientos. Pasando con los ojos llorosos delante de él, un anciano se desespera porque sabe más de lo que le gustaría saber. Su cuerpo se muere.
Comienza a llover. Una adolescente corre calle arriba porque se le estropea el pelo. Clama a los cuatro vientos lo injusto de su situación. “Maldita lluvia”, grita. Pero ella no sabe que el agua que ella maldice, comadres son de nuevos cultivos. El círculo de la vida.
Un padre de familia acomodada arroja a la basura los juguetes que sus hijos no quieren, porque quieren otros nuevos. A lo lejos, un padre de familia con la misma dignidad que el anterior pero sin su cartera, lo observa comprendiendo que sus hijos sí tendrán regalos estas Navidades.
Un soplo de aire fresco supone la inspiración. Pues escribir no tiene ningún truco. Bucear en ti mismo y saber lo que sientes. Plasmarlo es sencillo. Tan fácil como asomarse a una ventana…
Paz!
martes, 13 de septiembre de 2011
Deporte. Casta y coraje.
Llegados a la edad en que me hallo, puedo afirmar inequívocamente que debo mi educación, es decir, lo que soy hoy día, a cinco gremios a los cuales nunca dejaré de darle las gracias. Por este orden: mi familia, mis profesores, mis amigos, el deporte y el hip hop. Así es, el deporte y sus valores, en especial el fútbol, son una parte importante de lo que soy yo. Nunca dejará de apasionarme el fútbol, y aunque me prometí no hablar de fútbol en mi blog para no romper con su mística pese a que me han insistido, hoy voy a hacerlo.
A mí el fútbol de pequeño, me importaba lo mismo que Rajoy ahora. Una mierda. Pero a base de insistencia y de sentarme en el sofá, mi padre consiguió metérmelo en la cabeza hasta convertirme en un enfermo. Me lo veo todo, nacional, segunda división, internacional… no tengo la parabólica de Maldini el calvo pero casi. Como todos, alucino con la velocidad de Messi, las bicicletas de Cristiano, pero a mí no me gusta el fútbol por eso.
Yo amo el fútbol, el deporte, por los valores que me transmite. Competición. Autosuperación. Esfuerzo. Trabajo, exponiendo el cuerpo humano ante sus límites. Solidaridad en el esfuerzo. Trabajo en equipo entendiendo un grupo de jugadores como una familia, sacrificándote por tu compañero. Casta y coraje, para atravesar las barreras que el deporte pone en forma de lesiones o situaciones adversas. Honor, respetando a los rivales y representando un escudo y unos aficionados. Entrega, devolviendo la energía que el aficionado deja con su garganta. Respetar la ley número uno del deporte: lo que ocurre en el campo, en el campo queda. Y poner corazón, honestidad y esfuerzo en tu trabajo. Fundamental. Hay gente que intenta romper estos valores, pero ellos son más fuertes.
Aunque posiblemente yo sea un jugador de fútbol frustrado que no pase de jugar en segunda provincial, mis sueños son tan fuertes que me hacen sentir lo que siente un jugador de primera división. Imaginarte en Anfield, en el túnel de vestuarios. El techo tiembla. La grada tintada de un rojo vivo, banderas por doquier, estandartes con un mismo escudo. 45,000 personas entonando un mismo himno. Alentando a los gladiadores que saltarán al campo en unos instantes. Y te das cuenta de que te cantan a ti, te animan a ti. Saltas al campo con la intención de devolver la ilusión a la grada, y entonces luchas cada balón como si fuese el último. Una estirada que evita que el balón entre por la escuadra rozando el esférico con un dedo. Una entrada a ras de suelo que evita que el balón salga por fuera de banda. Un tackling que evita que el delantero entre solo en el área y marque gol. Un impulso que nace desde las rodillas y te hace saltar hasta superar a tu rival en la disputa aérea pese a tener más centímetros que tú. El espacio que encuentras entre la defensa y al que diriges el balón para dejar solo al compañero. Una zancada potente que te permite estirarte los tres centímetros que necesitas para rematar en plancha un centro perfecto y anotar el gol.
Además de sano, el fútbol puede llegar a ser una forma de vida. Tal y como has leído veo yo el fútbol. ¿Cómo lo ves tú? Aprende a ver el deporte como lo veo yo. Quizás aprendas a sentirlo como yo lo hago.
Paz!
lunes, 12 de septiembre de 2011
El conocimiento.
En los tiempos oscuros por los que nos movemos hoy día, los valores, las ideas, recorren su cuesta abajo al vacío, mientras bienes materiales aumentan su peso no en la báscula sino en importancia y codicia. Peligra el deseo de información, pues a veces para acallar ese deseo que sale de nuestro interior, nos dan la piruleta y nos callamos.
Pero...¿qué derecho nos queda si nos roban el derecho a la información? El saber. Todo lo que sucede a nuestro alrededor tiene una explicación, un motivo, una razón... una intención. La información está en el aire, pero se empeñaron en capturarla y esconderla. Como la llave que el malo de la película se traga para encerrar a alguien. Algo así. Pero siempre quedará la opción de buscar la llave en su mierda, ¿no?.
Como diría el mc Lírico, a veces es más listo el que pregunta que quién tiene respuestas para todo. Parafraseando a Mou, en el "¿Por qué?" está la clave. El día que no tengamos nada que preguntar, será porque nuestra existencia estará vacía. Siempre habrá una pregunta que hacer. Un conocimiento que adquirir.
Veo a adolescentes hoy en día... y me dan pena. Viven de modelos, sus paredes empapeladas de actores... ¿En qué piensan los adolescentes hoy día? ¿Qué saben ellos del mundo en el que viven? ¿Qué se yo del mundo en el que vivo? Conocimientos ocultos como los de la NASA, no desvelados para que no cunda el pánico. ¿Es mejor un pueblo advertido o un pueblo tonto?
Pues a los de arriba no les interesa que la gente sepa. Y menos aún, que la gente pregunte. Nos dan la piruleta. Nos ponen fútbol todos los días, que no seré hipócrita, suelo ver, pero no logran que mi mente esté vacía. Como una religión que te impone barreras al conocimiento. Lo respeto pero no lo comparto. Pues la definición de fe por los creyentes es seguir algo con fervor, defendiéndolo con uñas y dientes sin saber lo que es, porque la fe no necesita respuestas. No te preguntas por qué tienes fe. Para mí, algo que aceptas sin preguntar... es algo jodido.
Y obtener información no es fácil. Cadenas de televisión manipuladas por gobiernos, instituciones o ideologías, periódicos tanto más de lo mismo, censura en las calles... Alguien no quiere que sepamos. Mal, muy mal.
Porque qué bello es cuando entiendes el por qué de algo. O sea que por este motivo esta gente hacía esto, ¿no?... Anda! Así que esto funciona así... Busca el conocimiento, escucha la opinión, sigue la verdad. El conocimiento, la llave de todas las puertas que nos cierran.
Paz!
Pero...¿qué derecho nos queda si nos roban el derecho a la información? El saber. Todo lo que sucede a nuestro alrededor tiene una explicación, un motivo, una razón... una intención. La información está en el aire, pero se empeñaron en capturarla y esconderla. Como la llave que el malo de la película se traga para encerrar a alguien. Algo así. Pero siempre quedará la opción de buscar la llave en su mierda, ¿no?.
Como diría el mc Lírico, a veces es más listo el que pregunta que quién tiene respuestas para todo. Parafraseando a Mou, en el "¿Por qué?" está la clave. El día que no tengamos nada que preguntar, será porque nuestra existencia estará vacía. Siempre habrá una pregunta que hacer. Un conocimiento que adquirir.
Veo a adolescentes hoy en día... y me dan pena. Viven de modelos, sus paredes empapeladas de actores... ¿En qué piensan los adolescentes hoy día? ¿Qué saben ellos del mundo en el que viven? ¿Qué se yo del mundo en el que vivo? Conocimientos ocultos como los de la NASA, no desvelados para que no cunda el pánico. ¿Es mejor un pueblo advertido o un pueblo tonto?
Pues a los de arriba no les interesa que la gente sepa. Y menos aún, que la gente pregunte. Nos dan la piruleta. Nos ponen fútbol todos los días, que no seré hipócrita, suelo ver, pero no logran que mi mente esté vacía. Como una religión que te impone barreras al conocimiento. Lo respeto pero no lo comparto. Pues la definición de fe por los creyentes es seguir algo con fervor, defendiéndolo con uñas y dientes sin saber lo que es, porque la fe no necesita respuestas. No te preguntas por qué tienes fe. Para mí, algo que aceptas sin preguntar... es algo jodido.
Y obtener información no es fácil. Cadenas de televisión manipuladas por gobiernos, instituciones o ideologías, periódicos tanto más de lo mismo, censura en las calles... Alguien no quiere que sepamos. Mal, muy mal.
Porque qué bello es cuando entiendes el por qué de algo. O sea que por este motivo esta gente hacía esto, ¿no?... Anda! Así que esto funciona así... Busca el conocimiento, escucha la opinión, sigue la verdad. El conocimiento, la llave de todas las puertas que nos cierran.
Paz!
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