jueves, 22 de marzo de 2012

La Revolución de la Palabra.

- La escritura es un arma, y es más poderosa de lo que jamás llegará a ser un puño.

 Parece que las palabras solo tienen cabida en un clima pacífico. En un clima en el que haya oídos en ti para escuchar lo que quieres decir y no para adivinar tu posición. En un clima en el que las balas no interrumpan tu discurso. ¿Mas donde quedan las palabras en el conflicto? Entonces parlamentar es lo difícil, con lo fácil que es aplastar por la fuerza, ¿verdad?

 ¿Quiénes son los que cambian la historia? ¿Quiénes, los que mueven al mundo? ¿La sangre de la herida, el velo de la muerte? ¿La tinta, la entonación de la palabra? Se podría llegar a la conclusión de que la historia se rige por las guerras. Que son estas las que marcan la evolución. Los hechos, y no las palabras.

 Yo no estoy de acuerdo. Quizás esté equivocado. Quizás mi opinión sea hija de mi idealismo y mi cabezonería. Pero yo creo firmemente, que detrás de cada hecho, hay siempre más de una palabra. Y que son éstas las que dan lugar a los hechos. ¿Quién no cree que Martin Luther King cambió la historia? ¿Nadie se acuerda ya de los oradores? ¿Qué hay de los filósofos? ¿Qué hay de los poetas? ¿Qué hay de los cantaautores? ¿Dónde quedan los escritores?

 Mientras quede gente que siga obviándolos, yo seguiré caminando en mi utopía. Defendiendo que son las palabras, y no un AK47 al viento, los que siembran la revolución. Porque las balas podrán silenciar al orador, pero no a la palabra que ya ha sido pronunciada. La diferencia radica en no tener miedo a enfrentarse a las balas.

 Yo sí creo en las palabras, en que son ellas, y no otras, las que mueven al mundo.


Paz!


lunes, 19 de marzo de 2012

Estrellas fugaces.

 En la vida hay personas con estrella. Personas que desprenden energía positiva en su zancada. Un aura especial que pulula entre las personas vulgares. Son personas que atraen miradas no por lo que son, sino por lo que transmiten. Pequeñas estrellas fugaces que pasan por nuestros ojos en un instante imperceptible, pero que marcan su estela tras nuestro corazón y se llevan un pedacito de nuestra alma.

 Estas estrellas no destacan por su apariencia. No brillan por la marca de su ropa. La estrella no es heredable. Destacan por su sonrisa; por exhibirla sin motivos, o por reservarla sólo a quién lo merece. Destacan por su secretismo o por su transparencia. Destacan por su mirada profunda. Por unos ojos que son el reflejo del alma. Por un iris sincero. Destacan por mantenerse leales a ellas mismas.

 Pueden pasar fugaces. Ser efímeras. O pueden detenerse frente a ti para observarte. Buscan amor en el alma de las personas vulgares. Pero cada día les es más complicado. Ya pasen de lado como si permanecen contigo, protégelas. Muéstrales amor; pero sé prudente con enamorarte. No está permitido el partirles el corazón. No se puede jugar con ellas. Si vas a entregarle amor, éste ha de ser sincero. De lo contrario, desaparecerán para siempre.

 Todo el mundo ha conocido o conoce personas con estrella. Lamentablemente, no supe proteger a mis estrellas. Se marchitaron por no saber tratarlas, por no medir el amor que les entregué. Mantened los ojos abiertos. Estas personas tan especiales pululan a nuestro alrededor. Sólo hay que saber encontrarlas. Lo difícil, es caminar de su mano.


Paz!

martes, 13 de marzo de 2012

Las cadenas de la estética.

 Como cada día, acude a su habitual jornada de instituto. Traspasa el umbral de la entrada al centro y no tarda ni medio minuto en notar las miradas en ella. El miedo a equivocarse aparece. Preocupándose por andar en línea recta. Pie izquierdo, pie derecho. Sin tropezar. Ella es la Diosa. Es perfecta, y no puede lugar a imperfecciones.

 El ser bella le hizo sonreír al principio. Podría tener a tantos príncipes azules como quisiera a sus pies. Mas lejos de eso, su rostro, su cuerpo, su belleza, la terminaron esclavizando. ¡Cuántas noches lloró en su almohada! ¡Cuándo suplicó por ser invisible!

 Harta de ser vista como un objeto, como algo superior, divino. Ella es más que su cuerpo, que sus medidas. Ella es cabeza. Es corazón, es alma. Piensa, siente. Prefiere amar con sinceridad a follar por deporte. Se siente una persona, no una portada de revista.

 Y pasará una noche más en su ventana. Observándolo todo sin observar nada. Buscando los ojos del mundo y encontrando dos cuencas vacías. Sí, ella. De la que contaban que todo lo poseía bajo la palma de la mano. La que era incapaz de amar porque el mundo se le quedaba pequeño.

 Y volverá a acostarse soñando con un príncipe de barro. Con alguien que la ame por su interior. Con alguien que la escuche, con alguien que quiera comprenderla. "No busco al hombre perfecto. Busco un corazón sincero."

 Pero al despertar volverá a la calle y a sentirse admirada. Sintiendo las miradas como filos de navaja en su espalda. Bajando la mirada ante el guiño. Reprimiendo las ganas de llorar ante el halago. ¿Para cuándo unas palabras sinceras? ¿Para cuándo un corazón puro?

 Y volverá a su ventana resignada. Y volverá a acostarse sin el calor de un abrazo sobre sus hombros. Desolada...


P.D.: Por todas las mujeres que se sienten esclavas de su estética. Aprovecho para escupir sobre aquell@s que se sienten alguien por el tamaño de su pene, de sus senos, o por las curvas de su culo y cintura. Merecéis mi desprecio. No sois nadie.


Paz!

lunes, 12 de marzo de 2012

Para Amor no hay ley.

 Amor siempre fue, es, y será, un personaje especial. Un personaje que huye de las matemáticas. Un personaje que no entiende de lógica. De las pocas manzanas que al soltarla no es atraída por la gravedad; flota o se eleva. Amor es rebelde, no intentes aplicarle la ley.

 No entiende ni de fronteras ni de colores; su única patria es el corazón, y ardua es su constante batalla con la razón. En nuestra sociedad, Amor suele ser imaginado con una sonrisa y un gesto alegre en el rostro; pero por el contrario, y como todos, también tiene un lado oscuro.

 Amor es egoísta. Lo quiere todo para él. Y como no entiende de leyes, innumerables veces condena a quienes lo quieren al dolor y al sufrimiento. Hay que ser delicado con Amor, porque también él puede ofenderse fácilmente. Exige que lo que él da a los demás le sea devuelto, y de no ser así, se cobra la venganza.

 ¿Pero qué podemos hacer para frenar a Amor? Absolutamente nada. Porque Amor ni se crea ni se destruye; él despierta o duerme. No podemos hacer nada por evitarlo. Debemos aprender a convivir con él, dejándole actuar. Y si tropezamos, nos levantaremos y probablemente volveremos a tropezar. Pero él es Amor, y a Amor nadie lo puede parar.


Paz!

jueves, 8 de marzo de 2012

Imaginemos una realidad paralela.

 Vamos a jugar a un juego. Juguemos a imaginar. A imaginar que somos los prisioneros de Platón en su "Mito de la Caverna". Imaginemos, que lo que vemos no es verdad. Que todo está oscuro. Nuestros sentidos, nuestros ojos, nuestro tacto, son cómplices induciéndonos a la mentira, al engaño. Nada de lo que creemos ver es real.

 Los medios de comunicación juegan un rol importante en este juego. Ellos son los intermediarios entre el pueblo cautivo y el poder esclavizador. Imaginemos que el Gobierno que nos muestran, aquel que supuestamente nos gobierna, no son más que marionetas de un monstruo mucho más fuerte que se esconde tras el telón del teatro de nuestra realidad. Todo es un teatro. Imaginemos, que las feroces luchas entre Gobierno y oposición no son más que papanatas planificadas. Imaginemos que el descontento del pueblo con la política estaba planeado.

 Vamos a llegar más lejos. Imaginemos, por imaginar, claro, que la crisis es provocada. Que todo es una excusa, como ya ha pasado otras veces en la historia, para provocar una guerra, por ejemplo. Imaginemos que esta vez, la crisis está siendo provocada para plantear al pueblo un dilema: "¿Pan o libertad?" Que traducido a la lógica implica otorgar tu libertad y tus derechos por un plato de comida.

 Imaginemos que este teatro es más invisible aún de lo que podemos pensar. Que difícilmente, salvo que usemos la locura de la razón disparatada, aquella que no se limita a las ecuaciones matemáticas, podremos llegar a descifrar este complejo nuevo orden mundial. No llegaremos a saber cuando este Gobierno Internacional se ha impuesto. No sabremos desde cuando somos sus esclavos.

 ¿Qué os ha parecido el juego? Mas bien ha sido una película de terror, ¿no creéis? Bueno, hemos terminado. Dejad de imaginar. ¿Sentís algo desconocido? Probad a pellizcaros la piel. Quizás este teatro sí exista. Quizás ya seamos esclavos del Nuevo Orden Mundial. A lo mejor no se trata de imaginar, sino de tener la voluntad de llegar más allá. Quizás esa sea nuestra auténtica realidad.


Paz!

domingo, 4 de marzo de 2012

La luz en el horizonte negro.

 La muerte que acecha en el horizonte y echar la vista atrás por los años que han pasado y los tiempos que quedan en el recuerdo hacen inevitable que se nos pinte la cara de un color melancolía que es sostenida por unos hombros abatidos. Todo tiene un final. Porque la realidad es triste, y no querer mirarla a los ojos, es engañarnos. Y aunque el engaño pueda resultar un bálsamo, creo que todo ser humano debe luchar por ser libre.

 Los años no pasan en vano; cada hora, cada minuto, cada segundo, cuentan. Nuestros órganos se terminarán debilitando, y cuando llegue la hora, cada uno debe ser consciente de cómo ha aprovechado su turno en este parchís que es la vida. Por eso, hemos de aprender a encarar nuestro destino. No debemos mirar atrás, y si lo hacemos, qué menos que con una sonrisa. Porque en esta carretera llena de baches hay que mirar siempre hacia adelante, disfrutando de cada instante, bueno o malo, dulce o amargo, con un "carpe diem" tatuado en el pecho. Para que así, cuando la puerta se cierre tras nuestra, asegurarnos de que hemos dejado la luz encendida, y que nuestra existencia no se ha limitado a una oscura habitación, triste y desierta.

 Debemos ser conscientes de que nuestra alma no envejece con nuestro cuerpo, pues un cuerpo puede ser joven y el alma vieja, así como un alma puede mantenerse fresca cuando el cuerpo falle. Somos mucho más que un cuerpo carnal y simple. También debemos ser conscientes, de que lo que dejamos tras nuestra, nuestras pisadas, pueden hacernos inmortales. Nuestra llama permanecerá en combustión en la historia, o siendo más humildes, en el corazón y en la cabeza de quién nos quiere.

 Estos argumentos me resultan suficientes, aunque existen muchos más, para convencerme de que nuestra vejez y posterior fallecimiento no deberían ser un excesivo motivo de preocupación. Somos mucho más que una vida. Somos mucho más que nuestra muerte.


Paz!

martes, 28 de febrero de 2012

La venda del orgullo.

 Cada ser humano, por muy racional que pretenda ser, va a encontrarse alguna vez en su vida frente a la situación en la que sus instintos superan a la razón. ¿Y quién no ha querido alguna vez dejar de ser bueno? ¿Quién no ha deseado liberar su ego y desatar el caos? Todos nos hemos hartado alguna vez, o varias como en mi caso, de mantener las formas y la compostura y hemos decidido desnudarnos ante todos y liberar nuestros instintos haciendo aquello que siempre quisimos hacer. Soltando aquello que siempre quisimos soltar. Sin importar las consecuencias.

 Estamos en nuestro derecho de asumir ese riesgo. Mandando todo a la mierda y esperando el resultado. O sin esperar nada. La mayoría de las veces es por nosotros mismos. Porque lo necesitamos.

 Antes de tomar esa decisión, nos encerramos en la cueva de nuestro interior, intentando ordenar nuestros pensamientos. Mas no siempre tras la reflexión encontramos la razón. Nuestra mente es muy peligrosa, ya que somos lo que pensamos, y ésta también puede engañarnos, abandonándonos al orgullo. Sí, el orgullo, ese sentimiento tan atractivamente peligroso que nos hace rechazar cualquier consejo externo y confiar en nuestra sinrazón.

 Pero siempre hay un límite, y el límite de nuestro ego, de nuestro orgullo, se halla cuando herimos a las personas que más queremos. El triste y agónico desconcierto de quién observa asustada los ojos de los que un día se enamoró. Ahí es cuando nos equivocamos. Cuando el problema deja de incumbir a nuestro "yo" para incumbir a un "nosotros".

 Como humanos tenemos derecho a equivocarnos. Porque una equivocación siempre es positiva en tanto que es una experiencia y nos ayudará a no caer en ella en el futuro. Como humanos, tenemos derecho a dejar de disimular lo que sentimos, y si es necesario, equivocarnos. Como humanos.

 Como hombres, como personas honestas, tenemos la obligación de mirar a los ojos a quién hemos ofendido, volver a desnudarnos ante éstas personas, y pronunciar un sincero "lo siento". Sólo así podremos liberarnos de la venda del orgullo.

 Paz!

 *Aprovecho para pedir perdón a todo aquel al que haya ofendido, y sobre todo a la persona a la que escribo este texto. Porque, aunque no lo parezca, si te he ofendido, ha sido por amor. Lo siento.