Ya estoy aquí, al borde del abismo.
Es de coraje que uno mismo elija venir.
Pero ahora, ¿tendré el valor suficiente de arrojarme al vacío?
Muchos años, muchos mese, muchos días, son ya pasado y nada ha cambiado, por tanto hoy acudo aquí, al único lugar donde muerte y vida se dan la mano cerrando el pacto donde se acuerda si estás vivo o estás muerto. Aquí no hay excusas, pues al borde del precipicio, ¿de qué valen? Sólo tienes tiempo de demostrar quién eres, qué fuiste y qué puedes ser.
Me planteo, si todo lo que hago tiene un fin, si sirve de algo, o si por el contrario nada hago y pierdo el tiempo. Me planteo si de verdad soy un tipo honesto, pues sacrifico mi presente, mi tiempo con la familia, por un futuro justo sin miedo ni envidia. La vida es un trivial que te engaña y pone el cartel de entrada donde está la salida. ¿Qué imaginas? ¿De verdad crees que las cosas son como las ves? No tienes más que mirar alrededor con un ojo crítico y observar la mentira que reina en oficinas con mucho papel y poco sentimiento, donde se firma y los valores quedan dentro. Donde no se escucha el llanto de los niños sino los silbidos de dólares y euros, y aunque moriré sin saber si esto antes era un cielo, hoy sé que Don Dinero mueve más montañas que Cupido. Bien sabes que he escupido tras soltar esto. Desentierro mi puñal y lucho a corazón abierto por el final de esta pesadilla que te pone de rodillas sin dignidad y tragando saliva.
"Pero este es el mundo que el ser humano ha creado con sus manos, unos por creerse Dios y otros por renunciar a su condición de hombres por él. De lo que pasa, nada fue por azar. Ni el azahar calmará la gama de furia que cada vez más fluirá en mi interior. Un volcán en erupción y no seré yo quién lo pare, cuando llegue el momento el alma que descansa dentro hará que el pecho estalle. En ese momento se verá si el cemento es capaz de parar los pies de quién no calle."
Pero sigo acorralado, ahogado. Cada vez menos oxígeno, más presión en mi tímpano y mi hígado entre el precipicio y la pared. Miedo quiere volar mi decisión, pero no me intimida. Sigilosa, Angustia rodea mi gaznate cual serpiente, pero no me domina. La decisión de venir la tomé yo y seré yo quién decida cómo saldré. De momento, falsos espejismos se derritieron como hielo, mientras que la niebla de la mentira va dando paso a lo cierto. El cielo cada vez más abierto, y el horizonte, ya no tan lejos. Ya no me arrepiento. El abismo me mira oscuro, pero más oscuro sé que será el futuro si me atemorizo. Mi vello se erizó, pero estoy tranquilo. Se que mi destino valdrá la pena. Que la guerra de la conciencia provocará heridas, pero sangre apenas. Que mi lápiz y mi voz causarán fervor en el enjambre. Que la vida es un alambre, pero yo, un trapecista. Que un liricista podrá pasar hambre, pero morirá tranquilo asegurando que no se achantó. Que seguirá fiel a su libreta, aunque otros agarren el Kalashnikov.
"Pero este es el mundo que el ser humano ha creado con sus manos, unos por creerse Dios y otros por renunciar a su condición de hombres por él. De lo que pasa, nada fue por azar. Ni el azahar calmará la gama de furia que cada vez más fluirá en mi interior. Un volcán en erupción y no seré yo quién lo pare, cuando llegue el momento el alma que descansa dentro hará que el pecho estalle. En ese momento se verá si el cemento es capaz de parar los pies de quién no calle."
Ahora no me preocupa el precipicio, sólo el giro que mi vida aceptó...
Paz!
martes, 29 de mayo de 2012
jueves, 24 de mayo de 2012
Indiferencia.
A lo largo de la historia, innumerables pensadores han dedicado una parte de su vida a diagnosticar una enfermedad para esta sociedad. Evidentemente, existen varias posibilidades, ya que nuestro mundo delira. Freud diagnosticó la neurosis. Marx, la alienación. Nietzsche, el nihilismo, el vacío de valores y emociones. Mis ideas se aproximan más a este último, sin arrebatar ni un ápice de razón a los demás. La enfermedad que este insensato diagnostica la indiferencia.
¿Qué entiende este insensato por indiferencia? Llamadlo indiferencia o pasividad. Estoy harto de ver a gente que no mueve un dedo por cambiar su propia vida, y ya ni hablemos para cambiar las condiciones de vida de otros. Si todos sabemos que la justicia no es justa, que la economía no es igualitaria, que la riqueza está mal repartida, en definitiva, que el mundo es un gran caos, ¿por qué no hacemos nada para cambiarlo?
Nuestra sociedad es febril. Se halla altamente debilitada para ciertos propósitos que requieran un mínimo esfuerzo. Cada uno de nosotros padecemos una fiebre alta que nos impide recoger del suelo aquel lápiz que cayó bajo la cama para continuar escribiendo la historia de nuestras vidas.
Todos sabemos que la política es improductiva. Que se dedican a robar. Que sólo piensan en su interés personal. Que poseen unos derechos que suponen un insulto al pueblo. ¿Pero qué hacemos? Votamos a uno distinto para ver si no sale igual que los anteriores. ¿Cuándo vamos a plantearnos cambiar la política nosotros mismos?
La crisis conciencia a nuestro país de que la pobreza no es algo que ya se haya superado, y que a veces hay que remangarse y echar una mano. ¿Pero quién piensa en África? ¿Ya hemos dado por muerto aquel continente? Ni aldea, ni ciudad, ni provincia, ni comunidad autónoma, ni país. ¡¡Un continente entero!! Parece que sea ajeno a nosotros, que sólo exista en una dimensión distinta a la nuestra.
¿Reflexiones? ¡Eso sólo dan problemas! Parece que todo aquel que use su capacidad de pensamiento y razonamiento es un amargado. Y si no es mal visto o rechazado, se alaba como algo extraordinario fuera del alcance de los normales. ¿Tanto esfuerzo requiere?
Parece que el querer cambiar el mundo pertenezca a la juventud de cada uno, y que a partir de que uno comienza a trabajar, sólo sueña con tener una familia y una vida sencilla y tranquila. ¿Dónde queda el desafío de tirarse al vacío y querer cambiar un poco las cosas? Ah, esa gente está encerrada en un manicomio con la etiqueta de "locos".
Mientras que los "emprendedores" sigan limitándose al aspecto empresarial, este mundo tiene una difícil vuelta de hoja. Pero lo mejor de todo es que está en nuestras manos, en las manos del ser humano, del pueblo. Porque unas perlas de sudor en la frente de cada uno para una causa desinteresada a corto plazo, y positiva para la humanidad a largo plazo, no suponen un esfuerzo demasiado grande.
Anda, deja de hacer el gilipollas y recoge el lápiz que se te ha caído bajo la cama. Debes seguir escribiendo tu historia.
Paz!
¿Qué entiende este insensato por indiferencia? Llamadlo indiferencia o pasividad. Estoy harto de ver a gente que no mueve un dedo por cambiar su propia vida, y ya ni hablemos para cambiar las condiciones de vida de otros. Si todos sabemos que la justicia no es justa, que la economía no es igualitaria, que la riqueza está mal repartida, en definitiva, que el mundo es un gran caos, ¿por qué no hacemos nada para cambiarlo?
Nuestra sociedad es febril. Se halla altamente debilitada para ciertos propósitos que requieran un mínimo esfuerzo. Cada uno de nosotros padecemos una fiebre alta que nos impide recoger del suelo aquel lápiz que cayó bajo la cama para continuar escribiendo la historia de nuestras vidas.
Todos sabemos que la política es improductiva. Que se dedican a robar. Que sólo piensan en su interés personal. Que poseen unos derechos que suponen un insulto al pueblo. ¿Pero qué hacemos? Votamos a uno distinto para ver si no sale igual que los anteriores. ¿Cuándo vamos a plantearnos cambiar la política nosotros mismos?
La crisis conciencia a nuestro país de que la pobreza no es algo que ya se haya superado, y que a veces hay que remangarse y echar una mano. ¿Pero quién piensa en África? ¿Ya hemos dado por muerto aquel continente? Ni aldea, ni ciudad, ni provincia, ni comunidad autónoma, ni país. ¡¡Un continente entero!! Parece que sea ajeno a nosotros, que sólo exista en una dimensión distinta a la nuestra.
¿Reflexiones? ¡Eso sólo dan problemas! Parece que todo aquel que use su capacidad de pensamiento y razonamiento es un amargado. Y si no es mal visto o rechazado, se alaba como algo extraordinario fuera del alcance de los normales. ¿Tanto esfuerzo requiere?
Parece que el querer cambiar el mundo pertenezca a la juventud de cada uno, y que a partir de que uno comienza a trabajar, sólo sueña con tener una familia y una vida sencilla y tranquila. ¿Dónde queda el desafío de tirarse al vacío y querer cambiar un poco las cosas? Ah, esa gente está encerrada en un manicomio con la etiqueta de "locos".
Mientras que los "emprendedores" sigan limitándose al aspecto empresarial, este mundo tiene una difícil vuelta de hoja. Pero lo mejor de todo es que está en nuestras manos, en las manos del ser humano, del pueblo. Porque unas perlas de sudor en la frente de cada uno para una causa desinteresada a corto plazo, y positiva para la humanidad a largo plazo, no suponen un esfuerzo demasiado grande.
Anda, deja de hacer el gilipollas y recoge el lápiz que se te ha caído bajo la cama. Debes seguir escribiendo tu historia.
Paz!
lunes, 21 de mayo de 2012
Sólo ella.
Si afirmo que su mirada es mayor enigma que las pirámides, puede sonarte a falacia a ti, pero no a mí. Sufro por ella. Sufro sus silencios y sus palabras. Sufro sus verdades, sus verdades a medias y sus mentiras. Sólo ella.
Sólo ante ella mi ego se estremece y se refugia en una esquina. Sólo ante ella mi autoconfianza se tambalea y asoma al precipicio de la inseguridad. Sólo ante ella puedo cambiar mi forma de ser para llamar su atención. Sólo con ella me preocupa más lo que no cuenta que lo que cuenta. Sólo con ella lo que no cuenta, es porque se oculta. Sólo con ella sus ojos hablan más que sus labios. Sólo ante ella me siento tan cerca y tan lejos. Al mismo tiempo.
Sólo ante ella el río suena, y sin embargo permanece seco. Sólo ante el roce con su piel, mi tacto se derrite. Sólo ella personifica los sentimientos más profundos. Sólo con ella soy capaz de no sentir nada y sentirlo todo. Sólo a ella soy capaz de quererla para mí y a la vez, amar verla libre.
Sólo ella puede hacer perder el norte a mi razón, y perderme en el bosque del capricho. Sólo una mirada, ni siquiera una sonrisa, suya, puede alegrarme el día y olvidarlo todo. Sólo un mínimo gesto de indiferencia puede convocar a todos los males de mi conciencia. Sin embargo, todo ese sufrimiento siempre compensa. Sólo con ella.
Porque sólo a ella puedo no amarla y sin embargo, quererla con todo el corazón. Sólo ella.
Paz!
Sólo ante ella mi ego se estremece y se refugia en una esquina. Sólo ante ella mi autoconfianza se tambalea y asoma al precipicio de la inseguridad. Sólo ante ella puedo cambiar mi forma de ser para llamar su atención. Sólo con ella me preocupa más lo que no cuenta que lo que cuenta. Sólo con ella lo que no cuenta, es porque se oculta. Sólo con ella sus ojos hablan más que sus labios. Sólo ante ella me siento tan cerca y tan lejos. Al mismo tiempo.
Sólo ante ella el río suena, y sin embargo permanece seco. Sólo ante el roce con su piel, mi tacto se derrite. Sólo ella personifica los sentimientos más profundos. Sólo con ella soy capaz de no sentir nada y sentirlo todo. Sólo a ella soy capaz de quererla para mí y a la vez, amar verla libre.
Sólo ella puede hacer perder el norte a mi razón, y perderme en el bosque del capricho. Sólo una mirada, ni siquiera una sonrisa, suya, puede alegrarme el día y olvidarlo todo. Sólo un mínimo gesto de indiferencia puede convocar a todos los males de mi conciencia. Sin embargo, todo ese sufrimiento siempre compensa. Sólo con ella.
Porque sólo a ella puedo no amarla y sin embargo, quererla con todo el corazón. Sólo ella.
Paz!
sábado, 5 de mayo de 2012
Y rompí todos mis versos.
-Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió. murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos sus versos.
Blas de Otero. "A la inmensa mayoría".
El poeta Blas de Otero bajó a la calle, comprendió, y rompió todos sus versos. Todos tenemos la opción de vivir la vida tras el telón, cual prisionero de Platón, con los ojos cegados por una venda de color rosa y olor a fresa. Pero también tenemos otras opciones, y yo también elegí romper mis versos.
Hablamos de compromiso. Hablamos de estar preocupados por el brasero de otra familia que no tenga nada que ver contigo, aunque el tuyo no esté encendido. Hablamos de solidaridad. Hablamos de partir por la mitad tu pan y lanzarlo al horizonte con la esperanza de que llegue a Somalia. Hablamos de sacrificio. Hablamos de poner tu cara en la diana para sacar testimonios de personas que no interesan a la luz de la información de primera plana.
Hablamos, por ende, de periodismo. Pero no del de chin-chin y borbotones de champagne. Hablamos del de suciedad y rodillas embarradas. De libreta en la mochila, de la muerte en la retina, y del miedo, en casita. No puedo hablar deperiodismo compromiso sin partir una lanza por el periodismo, por mi anhelo y mi objetivo, por mi sueño y mi destino.
No puedo hablar deperiodismo compromiso sin mencionar a los periodistas asesinados en la penumbra por gobiernos y ejércitos, por ideales puros como la justicia y la verdad. No podemos obviar a personajes como Couso, y tantos más que han caído y, lamentablemente, caerán. Pero siempre tiene que haber gente dispuesta a ello, gente valiente sin miedo a la muerte, o al menos, con ganas de ayudar y ansias de justicia más fuertes que ese miedo. Es por eso que no puedo evitar querer escribir "compromiso" y escribir periodismo. Es por eso que me duele si tacho y corrijo lo que el subconsciente me hizo escribir.
Paz!
aquel que amó, vivió. murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos sus versos.
Blas de Otero. "A la inmensa mayoría".
El poeta Blas de Otero bajó a la calle, comprendió, y rompió todos sus versos. Todos tenemos la opción de vivir la vida tras el telón, cual prisionero de Platón, con los ojos cegados por una venda de color rosa y olor a fresa. Pero también tenemos otras opciones, y yo también elegí romper mis versos.
Hablamos de compromiso. Hablamos de estar preocupados por el brasero de otra familia que no tenga nada que ver contigo, aunque el tuyo no esté encendido. Hablamos de solidaridad. Hablamos de partir por la mitad tu pan y lanzarlo al horizonte con la esperanza de que llegue a Somalia. Hablamos de sacrificio. Hablamos de poner tu cara en la diana para sacar testimonios de personas que no interesan a la luz de la información de primera plana.
Hablamos, por ende, de periodismo. Pero no del de chin-chin y borbotones de champagne. Hablamos del de suciedad y rodillas embarradas. De libreta en la mochila, de la muerte en la retina, y del miedo, en casita. No puedo hablar de
No puedo hablar de
Paz!
lunes, 30 de abril de 2012
Duda en exceso y no comerás.
-¡¡Vamos!!-. Con ese potente y estimulante rugido mi madre nos daba a entender que la comida estaba lista, y que los segundos corrían en nuestra contra. Tras un par de avisos más, mi hermano pequeño y yo subimos las escaleras y nos sentamos en torno a la mesa. Fue entonces, con un plato del que rebosaban unas verduras, un huevo y un filete delante, cuando mi mente entró en trance.
¿Sería esta comida adecuada a mi dieta? Debo cuidar mi físico, que la cerveza hace bulto. ¿Estaba el filete en condiciones? Le di la vuelta para observarlo mejor, y pese a no encontrar nada aparentemente perjudicial, tampoco encontré nada que disipara mis dudas. Esa cebolla. ¿Será de las que hacen llorar? El naranja de la zanahoria no emitía la plenitud y la energía que yo esperaba de ella. Pero, ¿y el huevo? Me pareció demasiado estable a primera vista, pero al acercar mi tenedor tembló atemorizado. Y por cierto... ¿primero fue el huevo o la gallina?
Para salir de este bache tan extraño decidí echar un trago de agua, no sin antes asegurarme de si el vaso estaba lleno o vacío. ¡Qué terror el mío al beberme el vaso de un solo trago! Me asaltaron conspiraciones sobre el origen de ésta, ya que como hacemos en mi ciudad, bebemos del grifo al tener asegurada su potabilidad. ¿Podía estar seguro de ello?
Una vez superada la crisis del agua, decidí empezar a comer. Pero... ¿qué era mejor? ¿Ingerir las variedades una por una, o intercalándolas? Podía empezar devorando toda la verdura, que me gustaba menos, y luego dedicarme sin preocupaciones a disfrutar de mi filete, o podía empezar con el filete, ya que me moría por hincarle el diente, y luego, sobre la base de placer que éste suponía, dedicarme a la verdura. Peso un elemento rompió todos mis esquemas: ¿y el huevo, pa' cuando?
Decidí que cuando tuviera el cuchillo y el tenedor en mis manos, cerraría los ojos y, arriesgándome a saborear parte de mi dedo corazón, convertiría mi jalar en un azar imposible de adivinar. A todo esto, mi estómago comenzaba a impacientarse, así como mis glándulas gustativas salivaban ante tal manjar. Pero antes había que agarrar con firmeza los cubiertos. Ahí explotó mi cerebro. Mi mente quedó en blanco: ¿el cuchillo con la derecha y el tenedor con la izquierda o el cuchillo con la izquierda y el tenedor con la derecha?
Alcé la vista de mi plato y miré a mi madre. Me miraba atónita, casi asustada, y así me miraban también mi hermano y mi padre. Por supuesto, la comida se quedó fría.
Paz!
¿Sería esta comida adecuada a mi dieta? Debo cuidar mi físico, que la cerveza hace bulto. ¿Estaba el filete en condiciones? Le di la vuelta para observarlo mejor, y pese a no encontrar nada aparentemente perjudicial, tampoco encontré nada que disipara mis dudas. Esa cebolla. ¿Será de las que hacen llorar? El naranja de la zanahoria no emitía la plenitud y la energía que yo esperaba de ella. Pero, ¿y el huevo? Me pareció demasiado estable a primera vista, pero al acercar mi tenedor tembló atemorizado. Y por cierto... ¿primero fue el huevo o la gallina?
Para salir de este bache tan extraño decidí echar un trago de agua, no sin antes asegurarme de si el vaso estaba lleno o vacío. ¡Qué terror el mío al beberme el vaso de un solo trago! Me asaltaron conspiraciones sobre el origen de ésta, ya que como hacemos en mi ciudad, bebemos del grifo al tener asegurada su potabilidad. ¿Podía estar seguro de ello?
Una vez superada la crisis del agua, decidí empezar a comer. Pero... ¿qué era mejor? ¿Ingerir las variedades una por una, o intercalándolas? Podía empezar devorando toda la verdura, que me gustaba menos, y luego dedicarme sin preocupaciones a disfrutar de mi filete, o podía empezar con el filete, ya que me moría por hincarle el diente, y luego, sobre la base de placer que éste suponía, dedicarme a la verdura. Peso un elemento rompió todos mis esquemas: ¿y el huevo, pa' cuando?
Decidí que cuando tuviera el cuchillo y el tenedor en mis manos, cerraría los ojos y, arriesgándome a saborear parte de mi dedo corazón, convertiría mi jalar en un azar imposible de adivinar. A todo esto, mi estómago comenzaba a impacientarse, así como mis glándulas gustativas salivaban ante tal manjar. Pero antes había que agarrar con firmeza los cubiertos. Ahí explotó mi cerebro. Mi mente quedó en blanco: ¿el cuchillo con la derecha y el tenedor con la izquierda o el cuchillo con la izquierda y el tenedor con la derecha?
Alcé la vista de mi plato y miré a mi madre. Me miraba atónita, casi asustada, y así me miraban también mi hermano y mi padre. Por supuesto, la comida se quedó fría.
Paz!
lunes, 23 de abril de 2012
Los libros están para leerlos.
Hoy es el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor, oficialmente. ¡Feliz Día del Libro a todos los que leen! Felicidades a todos que sí saben apreciar el poder que reside en páginas que custodian secretos que jamás podremos imaginar si no las leemos. Felicidades a los que sabéis poneros en otra piel leyendo. Felicidades a los que sabéis imaginar, sentir, pensar, reflexionar, cambiar una determinada forma de pensar, al leer un libro. Bienaventurados vosotros, porque sois poderosos.
Lamentablemente, sigue habiendo un alto índice de personas, especialmente jóvenes, puesto que en el caso de los adultos, esta feroz rutina que supone el asfixiante trabajo al que nos somete el capitalismo les roba el tiempo de culturizarse. ¿Por qué los jóvenes no se asoman al mundo de la lectura? Yo sigo siendo joven, y no tengo palabras para agradecer a mis padres el empeño que pusieron para que yo leyera. Por suerte, hoy soy un lector voraz. Un lector que no entra al Corte Inglés para mirar ropa, sino para pasar más de media hora leyendo libros por encimilla. No puedo resistirlo.
¿Por qué no leen los jóvenes? Una de las causas podría ser el erróneo fomento de la lectura en nuestra sociedad. Creo que no se ha enfocado de la manera más adecuada. Hay que dar más alicientes, ayudar a establecer más paralelismos que les afecten de una forma directa. Está comprobado que una lectura sobre drogas y sexo atrae mucho más a los jóvenes, y no deja de ser una buena literatura que supone una gran ayuda en estas edades de adolescencia. Por otra parte, creo que la causa principal es el miedo que tienen a ser reconocidos como lector. Se relaciona el concepto de "lector" con el de "empollón". El de "empollón", con el de "gafotas amargado", y nadie quiere ser un gafotas amargado.
Para decir esto me baso en que a los jóvenes les siguen impresionando las citas célebres. Muchos encuentran en ellas una forma de expresar un sentir que, debido a su falta de cultura literaria, no saben expresar por sus propios medios, y buscan en estas citas la que más se adapte a sus sentimientos. Así se explica, por otra parte, el éxito del rap. Los jóvenes, con menos prejuicios a la hora de acercarse a esta música, saben apreciar la calidad lírica del género y encuentran una forma de emocionarse y provocar emoción. Si el amor a las palabras sigue vivo en nuestra sociedad, ¿por qué hay personas que no leen? Yo he intentado dar mis respuestas, a mi parecer, aceptables con respecto a lo que veo.
Otro aspecto sobre el que me gustaría hablar es sobre el futuro de los libros. Parece ser que el libro está condenado a desaparecer con la aparición de las nuevas tecnologías, que nos permiten "disfrutar" de nuestra lectura tras una pantalla. Dicen que ahorra espacio. Pero yo digo que un lector enamorado de su libro, sabe abrir hueco en su maleta para él. Personalmente, yo no soy capaz de prestar a la pantalla la misma atención que a las hojas de un libro, así como no soy capaz de expresarme igual tecleando, que escribiendo. Me falta lo que me da el papel: el alma.
Pero sé que existen muchísimas personas que se resignan a la desaparición del papel. Y esto se aplica a los periódicos también. No creo que su fin esté cerca. Termino con una idea: regalen libros. Dejen ropas, alimentos, joyas etc para otro día. La cultura siempre es una buena inversión.
Paz!
Lamentablemente, sigue habiendo un alto índice de personas, especialmente jóvenes, puesto que en el caso de los adultos, esta feroz rutina que supone el asfixiante trabajo al que nos somete el capitalismo les roba el tiempo de culturizarse. ¿Por qué los jóvenes no se asoman al mundo de la lectura? Yo sigo siendo joven, y no tengo palabras para agradecer a mis padres el empeño que pusieron para que yo leyera. Por suerte, hoy soy un lector voraz. Un lector que no entra al Corte Inglés para mirar ropa, sino para pasar más de media hora leyendo libros por encimilla. No puedo resistirlo.
¿Por qué no leen los jóvenes? Una de las causas podría ser el erróneo fomento de la lectura en nuestra sociedad. Creo que no se ha enfocado de la manera más adecuada. Hay que dar más alicientes, ayudar a establecer más paralelismos que les afecten de una forma directa. Está comprobado que una lectura sobre drogas y sexo atrae mucho más a los jóvenes, y no deja de ser una buena literatura que supone una gran ayuda en estas edades de adolescencia. Por otra parte, creo que la causa principal es el miedo que tienen a ser reconocidos como lector. Se relaciona el concepto de "lector" con el de "empollón". El de "empollón", con el de "gafotas amargado", y nadie quiere ser un gafotas amargado.
Para decir esto me baso en que a los jóvenes les siguen impresionando las citas célebres. Muchos encuentran en ellas una forma de expresar un sentir que, debido a su falta de cultura literaria, no saben expresar por sus propios medios, y buscan en estas citas la que más se adapte a sus sentimientos. Así se explica, por otra parte, el éxito del rap. Los jóvenes, con menos prejuicios a la hora de acercarse a esta música, saben apreciar la calidad lírica del género y encuentran una forma de emocionarse y provocar emoción. Si el amor a las palabras sigue vivo en nuestra sociedad, ¿por qué hay personas que no leen? Yo he intentado dar mis respuestas, a mi parecer, aceptables con respecto a lo que veo.
Otro aspecto sobre el que me gustaría hablar es sobre el futuro de los libros. Parece ser que el libro está condenado a desaparecer con la aparición de las nuevas tecnologías, que nos permiten "disfrutar" de nuestra lectura tras una pantalla. Dicen que ahorra espacio. Pero yo digo que un lector enamorado de su libro, sabe abrir hueco en su maleta para él. Personalmente, yo no soy capaz de prestar a la pantalla la misma atención que a las hojas de un libro, así como no soy capaz de expresarme igual tecleando, que escribiendo. Me falta lo que me da el papel: el alma.
Pero sé que existen muchísimas personas que se resignan a la desaparición del papel. Y esto se aplica a los periódicos también. No creo que su fin esté cerca. Termino con una idea: regalen libros. Dejen ropas, alimentos, joyas etc para otro día. La cultura siempre es una buena inversión.
Paz!
jueves, 19 de abril de 2012
Jugando con Amor.
En un mundo cada vez más moderno, y por ende, racional, hay un concepto perteneciente al mundo de lo irracional que sí es tolerado: el amor. La ciencia intenta seguir el rastro de migas de pan que deja tras de sí para hallar cómo se origina. Cada día está más cerca, pero realmente, prefiero no saberlo. ¡Qué atractiva es la sensación de no poder dominar algo!
El amor entra y sale, pero nadie sabe por dónde. Sabemos que está dentro, pero no podemos atraparlo. Podemos imaginarlo, pero no dibujarlo. Podemos describirlo, pero sigue siendo difícil identificarlo. El amor nos hace perder una cabeza que luego no podremos encontrar. El amor nos desgarra la piel, pero no vemos la herida. Sabemos que sangra, pero no tiñe nuestra ropa. Preguntamos por la cura, pero ni la farmacia ni el hospital pueden respondernos.
Afortunadamente, el amor en efervescencia es inmune al capitalismo. Pero para ello, precisa de ocultarse cada vez más. El amor puede con todo, pero si no es puro, todo puede con él. Todos necesitamos de amor, pero amar implica necesidad. El amor está en el aire, pero si falta de oxígeno, nos ahoga.
El amor nos corona. Nos hace Dios, y en menos de siete días nos permite tener un mundo nuevo mucho mejor que el nuestro. Amar nos hace libres porque resulta agradable el frío de la cadena que nos une a la persona que amamos. El amor enloquece porque nos hace inmortales. El amor es cruel porque no acepta mentiras.
Amor puede ser descrito con símiles y comparaciones, con paralelismos y personificaciones, pero qué gran paradoja, qué gran paradoja, que es el amor.
Paz!
El amor entra y sale, pero nadie sabe por dónde. Sabemos que está dentro, pero no podemos atraparlo. Podemos imaginarlo, pero no dibujarlo. Podemos describirlo, pero sigue siendo difícil identificarlo. El amor nos hace perder una cabeza que luego no podremos encontrar. El amor nos desgarra la piel, pero no vemos la herida. Sabemos que sangra, pero no tiñe nuestra ropa. Preguntamos por la cura, pero ni la farmacia ni el hospital pueden respondernos.
Afortunadamente, el amor en efervescencia es inmune al capitalismo. Pero para ello, precisa de ocultarse cada vez más. El amor puede con todo, pero si no es puro, todo puede con él. Todos necesitamos de amor, pero amar implica necesidad. El amor está en el aire, pero si falta de oxígeno, nos ahoga.
El amor nos corona. Nos hace Dios, y en menos de siete días nos permite tener un mundo nuevo mucho mejor que el nuestro. Amar nos hace libres porque resulta agradable el frío de la cadena que nos une a la persona que amamos. El amor enloquece porque nos hace inmortales. El amor es cruel porque no acepta mentiras.
Amor puede ser descrito con símiles y comparaciones, con paralelismos y personificaciones, pero qué gran paradoja, qué gran paradoja, que es el amor.
Paz!
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