-¡¡Vamos!!-. Con ese potente y estimulante rugido mi madre nos daba a entender que la comida estaba lista, y que los segundos corrían en nuestra contra. Tras un par de avisos más, mi hermano pequeño y yo subimos las escaleras y nos sentamos en torno a la mesa. Fue entonces, con un plato del que rebosaban unas verduras, un huevo y un filete delante, cuando mi mente entró en trance.
¿Sería esta comida adecuada a mi dieta? Debo cuidar mi físico, que la cerveza hace bulto. ¿Estaba el filete en condiciones? Le di la vuelta para observarlo mejor, y pese a no encontrar nada aparentemente perjudicial, tampoco encontré nada que disipara mis dudas. Esa cebolla. ¿Será de las que hacen llorar? El naranja de la zanahoria no emitía la plenitud y la energía que yo esperaba de ella. Pero, ¿y el huevo? Me pareció demasiado estable a primera vista, pero al acercar mi tenedor tembló atemorizado. Y por cierto... ¿primero fue el huevo o la gallina?
Para salir de este bache tan extraño decidí echar un trago de agua, no sin antes asegurarme de si el vaso estaba lleno o vacío. ¡Qué terror el mío al beberme el vaso de un solo trago! Me asaltaron conspiraciones sobre el origen de ésta, ya que como hacemos en mi ciudad, bebemos del grifo al tener asegurada su potabilidad. ¿Podía estar seguro de ello?
Una vez superada la crisis del agua, decidí empezar a comer. Pero... ¿qué era mejor? ¿Ingerir las variedades una por una, o intercalándolas? Podía empezar devorando toda la verdura, que me gustaba menos, y luego dedicarme sin preocupaciones a disfrutar de mi filete, o podía empezar con el filete, ya que me moría por hincarle el diente, y luego, sobre la base de placer que éste suponía, dedicarme a la verdura. Peso un elemento rompió todos mis esquemas: ¿y el huevo, pa' cuando?
Decidí que cuando tuviera el cuchillo y el tenedor en mis manos, cerraría los ojos y, arriesgándome a saborear parte de mi dedo corazón, convertiría mi jalar en un azar imposible de adivinar. A todo esto, mi estómago comenzaba a impacientarse, así como mis glándulas gustativas salivaban ante tal manjar. Pero antes había que agarrar con firmeza los cubiertos. Ahí explotó mi cerebro. Mi mente quedó en blanco: ¿el cuchillo con la derecha y el tenedor con la izquierda o el cuchillo con la izquierda y el tenedor con la derecha?
Alcé la vista de mi plato y miré a mi madre. Me miraba atónita, casi asustada, y así me miraban también mi hermano y mi padre. Por supuesto, la comida se quedó fría.
Paz!
lunes, 30 de abril de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
Los libros están para leerlos.
Hoy es el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor, oficialmente. ¡Feliz Día del Libro a todos los que leen! Felicidades a todos que sí saben apreciar el poder que reside en páginas que custodian secretos que jamás podremos imaginar si no las leemos. Felicidades a los que sabéis poneros en otra piel leyendo. Felicidades a los que sabéis imaginar, sentir, pensar, reflexionar, cambiar una determinada forma de pensar, al leer un libro. Bienaventurados vosotros, porque sois poderosos.
Lamentablemente, sigue habiendo un alto índice de personas, especialmente jóvenes, puesto que en el caso de los adultos, esta feroz rutina que supone el asfixiante trabajo al que nos somete el capitalismo les roba el tiempo de culturizarse. ¿Por qué los jóvenes no se asoman al mundo de la lectura? Yo sigo siendo joven, y no tengo palabras para agradecer a mis padres el empeño que pusieron para que yo leyera. Por suerte, hoy soy un lector voraz. Un lector que no entra al Corte Inglés para mirar ropa, sino para pasar más de media hora leyendo libros por encimilla. No puedo resistirlo.
¿Por qué no leen los jóvenes? Una de las causas podría ser el erróneo fomento de la lectura en nuestra sociedad. Creo que no se ha enfocado de la manera más adecuada. Hay que dar más alicientes, ayudar a establecer más paralelismos que les afecten de una forma directa. Está comprobado que una lectura sobre drogas y sexo atrae mucho más a los jóvenes, y no deja de ser una buena literatura que supone una gran ayuda en estas edades de adolescencia. Por otra parte, creo que la causa principal es el miedo que tienen a ser reconocidos como lector. Se relaciona el concepto de "lector" con el de "empollón". El de "empollón", con el de "gafotas amargado", y nadie quiere ser un gafotas amargado.
Para decir esto me baso en que a los jóvenes les siguen impresionando las citas célebres. Muchos encuentran en ellas una forma de expresar un sentir que, debido a su falta de cultura literaria, no saben expresar por sus propios medios, y buscan en estas citas la que más se adapte a sus sentimientos. Así se explica, por otra parte, el éxito del rap. Los jóvenes, con menos prejuicios a la hora de acercarse a esta música, saben apreciar la calidad lírica del género y encuentran una forma de emocionarse y provocar emoción. Si el amor a las palabras sigue vivo en nuestra sociedad, ¿por qué hay personas que no leen? Yo he intentado dar mis respuestas, a mi parecer, aceptables con respecto a lo que veo.
Otro aspecto sobre el que me gustaría hablar es sobre el futuro de los libros. Parece ser que el libro está condenado a desaparecer con la aparición de las nuevas tecnologías, que nos permiten "disfrutar" de nuestra lectura tras una pantalla. Dicen que ahorra espacio. Pero yo digo que un lector enamorado de su libro, sabe abrir hueco en su maleta para él. Personalmente, yo no soy capaz de prestar a la pantalla la misma atención que a las hojas de un libro, así como no soy capaz de expresarme igual tecleando, que escribiendo. Me falta lo que me da el papel: el alma.
Pero sé que existen muchísimas personas que se resignan a la desaparición del papel. Y esto se aplica a los periódicos también. No creo que su fin esté cerca. Termino con una idea: regalen libros. Dejen ropas, alimentos, joyas etc para otro día. La cultura siempre es una buena inversión.
Paz!
Lamentablemente, sigue habiendo un alto índice de personas, especialmente jóvenes, puesto que en el caso de los adultos, esta feroz rutina que supone el asfixiante trabajo al que nos somete el capitalismo les roba el tiempo de culturizarse. ¿Por qué los jóvenes no se asoman al mundo de la lectura? Yo sigo siendo joven, y no tengo palabras para agradecer a mis padres el empeño que pusieron para que yo leyera. Por suerte, hoy soy un lector voraz. Un lector que no entra al Corte Inglés para mirar ropa, sino para pasar más de media hora leyendo libros por encimilla. No puedo resistirlo.
¿Por qué no leen los jóvenes? Una de las causas podría ser el erróneo fomento de la lectura en nuestra sociedad. Creo que no se ha enfocado de la manera más adecuada. Hay que dar más alicientes, ayudar a establecer más paralelismos que les afecten de una forma directa. Está comprobado que una lectura sobre drogas y sexo atrae mucho más a los jóvenes, y no deja de ser una buena literatura que supone una gran ayuda en estas edades de adolescencia. Por otra parte, creo que la causa principal es el miedo que tienen a ser reconocidos como lector. Se relaciona el concepto de "lector" con el de "empollón". El de "empollón", con el de "gafotas amargado", y nadie quiere ser un gafotas amargado.
Para decir esto me baso en que a los jóvenes les siguen impresionando las citas célebres. Muchos encuentran en ellas una forma de expresar un sentir que, debido a su falta de cultura literaria, no saben expresar por sus propios medios, y buscan en estas citas la que más se adapte a sus sentimientos. Así se explica, por otra parte, el éxito del rap. Los jóvenes, con menos prejuicios a la hora de acercarse a esta música, saben apreciar la calidad lírica del género y encuentran una forma de emocionarse y provocar emoción. Si el amor a las palabras sigue vivo en nuestra sociedad, ¿por qué hay personas que no leen? Yo he intentado dar mis respuestas, a mi parecer, aceptables con respecto a lo que veo.
Otro aspecto sobre el que me gustaría hablar es sobre el futuro de los libros. Parece ser que el libro está condenado a desaparecer con la aparición de las nuevas tecnologías, que nos permiten "disfrutar" de nuestra lectura tras una pantalla. Dicen que ahorra espacio. Pero yo digo que un lector enamorado de su libro, sabe abrir hueco en su maleta para él. Personalmente, yo no soy capaz de prestar a la pantalla la misma atención que a las hojas de un libro, así como no soy capaz de expresarme igual tecleando, que escribiendo. Me falta lo que me da el papel: el alma.
Pero sé que existen muchísimas personas que se resignan a la desaparición del papel. Y esto se aplica a los periódicos también. No creo que su fin esté cerca. Termino con una idea: regalen libros. Dejen ropas, alimentos, joyas etc para otro día. La cultura siempre es una buena inversión.
Paz!
jueves, 19 de abril de 2012
Jugando con Amor.
En un mundo cada vez más moderno, y por ende, racional, hay un concepto perteneciente al mundo de lo irracional que sí es tolerado: el amor. La ciencia intenta seguir el rastro de migas de pan que deja tras de sí para hallar cómo se origina. Cada día está más cerca, pero realmente, prefiero no saberlo. ¡Qué atractiva es la sensación de no poder dominar algo!
El amor entra y sale, pero nadie sabe por dónde. Sabemos que está dentro, pero no podemos atraparlo. Podemos imaginarlo, pero no dibujarlo. Podemos describirlo, pero sigue siendo difícil identificarlo. El amor nos hace perder una cabeza que luego no podremos encontrar. El amor nos desgarra la piel, pero no vemos la herida. Sabemos que sangra, pero no tiñe nuestra ropa. Preguntamos por la cura, pero ni la farmacia ni el hospital pueden respondernos.
Afortunadamente, el amor en efervescencia es inmune al capitalismo. Pero para ello, precisa de ocultarse cada vez más. El amor puede con todo, pero si no es puro, todo puede con él. Todos necesitamos de amor, pero amar implica necesidad. El amor está en el aire, pero si falta de oxígeno, nos ahoga.
El amor nos corona. Nos hace Dios, y en menos de siete días nos permite tener un mundo nuevo mucho mejor que el nuestro. Amar nos hace libres porque resulta agradable el frío de la cadena que nos une a la persona que amamos. El amor enloquece porque nos hace inmortales. El amor es cruel porque no acepta mentiras.
Amor puede ser descrito con símiles y comparaciones, con paralelismos y personificaciones, pero qué gran paradoja, qué gran paradoja, que es el amor.
Paz!
El amor entra y sale, pero nadie sabe por dónde. Sabemos que está dentro, pero no podemos atraparlo. Podemos imaginarlo, pero no dibujarlo. Podemos describirlo, pero sigue siendo difícil identificarlo. El amor nos hace perder una cabeza que luego no podremos encontrar. El amor nos desgarra la piel, pero no vemos la herida. Sabemos que sangra, pero no tiñe nuestra ropa. Preguntamos por la cura, pero ni la farmacia ni el hospital pueden respondernos.
Afortunadamente, el amor en efervescencia es inmune al capitalismo. Pero para ello, precisa de ocultarse cada vez más. El amor puede con todo, pero si no es puro, todo puede con él. Todos necesitamos de amor, pero amar implica necesidad. El amor está en el aire, pero si falta de oxígeno, nos ahoga.
El amor nos corona. Nos hace Dios, y en menos de siete días nos permite tener un mundo nuevo mucho mejor que el nuestro. Amar nos hace libres porque resulta agradable el frío de la cadena que nos une a la persona que amamos. El amor enloquece porque nos hace inmortales. El amor es cruel porque no acepta mentiras.
Amor puede ser descrito con símiles y comparaciones, con paralelismos y personificaciones, pero qué gran paradoja, qué gran paradoja, que es el amor.
Paz!
martes, 17 de abril de 2012
Nuestros valores.
Cavilaba yo en el autobús de regreso a casa sobre mi supuesta enfermedad, una enfermedad que me hace distinto al resto. Hasta que los vi. Y no, no fue un día señalado. No lo predijo nadie. Fue en un día normal. Un día de esos en los que tú siempre tienes otras preocupaciones. Y los vi. Me fijé en sus rostros. En sus ojos, en sus miradas. En el movimiento de sus manos, en el balance de sus hombros. Entonces lo comprendí todo: esta sociedad enferma acusa de locura a quien es diferente.
El poder ha logrado lo que pretendía. Éxito rotundo. Ha transformado seres humanos en juguetes de plástico. Puedes caminar, o ir en autobús, y observar sus rostros, sin emoción alguna. No sienten. Creen conocer el amor, pero el amor no es entre dos personas, y los que sabemos qué es, podemos verlo. Creen conocer la felicidad, sin saber que cada vez que es susurrada, más se evapora en nuestros labios.
Somos soldados, adiestrados para ser competitivos. La competitividad, la rentabilidad, sustituyen valores como la solidaridad. ¡Oh, valores! ¿Quién sabe hoy lo que son valores? Si a quién intenta ayudar se le acusa de insensato, y a quién va pisando compañeros, lo llaman inteligente. Te inculcan que defenderte a ti mismo, o a otro compañero, ante el profesor, sólo te traerá problemas. Serás un abogado de pobres. Y los abogados de pobres no ganan juicios.
Te dicen que olvides tus sueños, tus ilusiones. Que la realidad es cruda, que la vida es gris, y que cuanto antes se asuma, antes aprenderás a sobrevivir. ¿Crees que puedes ir por ahí abrazando gente? ¿Sonriendo? Por favor, qué ordinariez. ¿Crees que alguien va a tenderte una mano cuando lo necesites? Olvídalo.
Nos han convencido de que el gobierno es un ente superior, de gente mucho más inteligente que nosotros. Que sus acciones jamás serán comprendidas por nuestra inferior capacidad intelectual. Somos iguales que ellos. Somos humanos. Pero nos han convencido de que hay cosas que es mejor no cuestionar nunca...
Importa producir. Llenar el bolsillo y la nevera. ¿Cuándo soñamos? De momento, ya tienen una sociedad gris. Como dijo Nietzsche, hay que buscar nuevos valores. En niños. En artistas. En creadores. Yo añado: en animales. Nos están enseñando a desaprender aquellos valores con los que nace el ser humano. Así, ¿quién va a tener tiempo para pensar, para amar, para revelarse? Claro, así están gobernando las entes financieras...
Vi sus cuencas vacías en el autobús. Vi el invierno. Vi un muro gris al fondo. Busqué a Amor, pero no lo encontré. ¿Quién va a ayudar a este enfermo a encontrarlo?
Paz!
El poder ha logrado lo que pretendía. Éxito rotundo. Ha transformado seres humanos en juguetes de plástico. Puedes caminar, o ir en autobús, y observar sus rostros, sin emoción alguna. No sienten. Creen conocer el amor, pero el amor no es entre dos personas, y los que sabemos qué es, podemos verlo. Creen conocer la felicidad, sin saber que cada vez que es susurrada, más se evapora en nuestros labios.
Somos soldados, adiestrados para ser competitivos. La competitividad, la rentabilidad, sustituyen valores como la solidaridad. ¡Oh, valores! ¿Quién sabe hoy lo que son valores? Si a quién intenta ayudar se le acusa de insensato, y a quién va pisando compañeros, lo llaman inteligente. Te inculcan que defenderte a ti mismo, o a otro compañero, ante el profesor, sólo te traerá problemas. Serás un abogado de pobres. Y los abogados de pobres no ganan juicios.
Te dicen que olvides tus sueños, tus ilusiones. Que la realidad es cruda, que la vida es gris, y que cuanto antes se asuma, antes aprenderás a sobrevivir. ¿Crees que puedes ir por ahí abrazando gente? ¿Sonriendo? Por favor, qué ordinariez. ¿Crees que alguien va a tenderte una mano cuando lo necesites? Olvídalo.
Nos han convencido de que el gobierno es un ente superior, de gente mucho más inteligente que nosotros. Que sus acciones jamás serán comprendidas por nuestra inferior capacidad intelectual. Somos iguales que ellos. Somos humanos. Pero nos han convencido de que hay cosas que es mejor no cuestionar nunca...
Importa producir. Llenar el bolsillo y la nevera. ¿Cuándo soñamos? De momento, ya tienen una sociedad gris. Como dijo Nietzsche, hay que buscar nuevos valores. En niños. En artistas. En creadores. Yo añado: en animales. Nos están enseñando a desaprender aquellos valores con los que nace el ser humano. Así, ¿quién va a tener tiempo para pensar, para amar, para revelarse? Claro, así están gobernando las entes financieras...
Vi sus cuencas vacías en el autobús. Vi el invierno. Vi un muro gris al fondo. Busqué a Amor, pero no lo encontré. ¿Quién va a ayudar a este enfermo a encontrarlo?
Paz!
jueves, 12 de abril de 2012
La nueva España: Hola dictadura.
Esta semana ha sido prolífica para atisbar de entre la niebla de la política el futuro de este pequeño país, que parece destinado a la ruina. Finalmente, se ha confirmado el "tijeretazo" del PP, así como se han hecho públicas las reacciones de instituciones como el FMI ante estas medidas. La semana también nos ofreció la lamentable imagen de nuestro querido y votado presidente huyendo de unos periodistas que realizaban su trabajo y escapando por el garaje. Por último, la sorprendente ampliación de lo que el gobierno considera "atentar contra el Estado". Pero vamos por partes.
Así es. En la nueva España, la Sanidad y la Educación serán considerablemente más complicadas de alcanzar por quién más las necesita, así como su calidad disminuirá notablemente. Sanidad y Educación; pilares fundamentales que sostienen cualquier país que se precie. Otro dato escandaloso, el recorte en ciencia, en el progreso. Vaya, parece que al PP le importa poco la ciencia pero aún así han conseguido retroceder en el tiempo. ¿Recortes en gasto militar? ¿Recortes para la Iglesia? ¡¿La Casa Real se ajusta el cinturón un 2%?!
Al parecer, estas medidas han sido aceptadas por la UE, pero aún así, el FMI tiene la cara de decirnos que éstas son insuficientes. Piden que sean más profundas, más agresivas. Piden atacar las pensiones, "vaya que la gente viva más de la cuenta". Esto merece un aparte en mi reflexión, pues la importancia que históricamente y poco a poco ha adoptado el dinero, ha hecho que las entidades financieras gobiernen el mundo. Rajoy es una marioneta atento a satisfacer los deseos de las instituciones monetarias, destruyendo a su paso la sanidad, la educación y, en definitiva, la sociedad. Recuerdo los suicidios de padres de familia en frente del Parlamento griego, despidiéndose con una desgarradora carta de despedida.
"¡CRIMINAL!" Bienvenidos a la nueva España. En esta España los políticos van a velar por la seguridad de los ciudadanos y gracias a una justicia más amplia, no existirán criminales en las calles. En esta nueva España se considerará criminal a todo aquel que aliente mediante Internet y redes sociales a participar en actos que puedan "alterar el orden público". Todos sabemos qué significa para un gobierno alterar el orden público. Con esto se aniquila el derecho del pueblo, que somos todos, a protestar de forma pacífica ante lo que no considera justo. Y digo de forma pacífica, porque, evidentemente, no considero correctos los actos vandálicos de Barcelona. Pero no por eso deben atacarse las libertades de los ciudadanos a salir pacíficamente a la calle. Y repito, PACÍFICAMENTE, porque esta rectificación del PP engloba la resistencia, tanto activa como pasiva, dentro de la definición de "atentado a la autoridad". Esto se traduce en que eres criminal si protestas participando en una sentada, viéndote obligado a soportar la violencia de las porras de la policía. Atentas contra la autoridad.
¡Y pensar que ni siquiera ha terminado la semana! La verdad, en cien días España se ha convertido en una verdadera dictadura encabezada por los mercados, por el dinero. Nos mantienen presente que una dictadura era la franquista, pero ésta es una dictadura invisible. Ahora resulta que los criminales somos nosotros. Hola dictadura.
Paz!
Así es. En la nueva España, la Sanidad y la Educación serán considerablemente más complicadas de alcanzar por quién más las necesita, así como su calidad disminuirá notablemente. Sanidad y Educación; pilares fundamentales que sostienen cualquier país que se precie. Otro dato escandaloso, el recorte en ciencia, en el progreso. Vaya, parece que al PP le importa poco la ciencia pero aún así han conseguido retroceder en el tiempo. ¿Recortes en gasto militar? ¿Recortes para la Iglesia? ¡¿La Casa Real se ajusta el cinturón un 2%?!
Al parecer, estas medidas han sido aceptadas por la UE, pero aún así, el FMI tiene la cara de decirnos que éstas son insuficientes. Piden que sean más profundas, más agresivas. Piden atacar las pensiones, "vaya que la gente viva más de la cuenta". Esto merece un aparte en mi reflexión, pues la importancia que históricamente y poco a poco ha adoptado el dinero, ha hecho que las entidades financieras gobiernen el mundo. Rajoy es una marioneta atento a satisfacer los deseos de las instituciones monetarias, destruyendo a su paso la sanidad, la educación y, en definitiva, la sociedad. Recuerdo los suicidios de padres de familia en frente del Parlamento griego, despidiéndose con una desgarradora carta de despedida.
"¡CRIMINAL!" Bienvenidos a la nueva España. En esta España los políticos van a velar por la seguridad de los ciudadanos y gracias a una justicia más amplia, no existirán criminales en las calles. En esta nueva España se considerará criminal a todo aquel que aliente mediante Internet y redes sociales a participar en actos que puedan "alterar el orden público". Todos sabemos qué significa para un gobierno alterar el orden público. Con esto se aniquila el derecho del pueblo, que somos todos, a protestar de forma pacífica ante lo que no considera justo. Y digo de forma pacífica, porque, evidentemente, no considero correctos los actos vandálicos de Barcelona. Pero no por eso deben atacarse las libertades de los ciudadanos a salir pacíficamente a la calle. Y repito, PACÍFICAMENTE, porque esta rectificación del PP engloba la resistencia, tanto activa como pasiva, dentro de la definición de "atentado a la autoridad". Esto se traduce en que eres criminal si protestas participando en una sentada, viéndote obligado a soportar la violencia de las porras de la policía. Atentas contra la autoridad.
¡Y pensar que ni siquiera ha terminado la semana! La verdad, en cien días España se ha convertido en una verdadera dictadura encabezada por los mercados, por el dinero. Nos mantienen presente que una dictadura era la franquista, pero ésta es una dictadura invisible. Ahora resulta que los criminales somos nosotros. Hola dictadura.
Paz!
lunes, 9 de abril de 2012
EL FRÍO DEL FUEGO
El frío del fuego
16.3.09
Pasaban tres minutos de la medianoche cuando la fina vena que se dibujaba en el cuello de ella dejó de latir. Ni siquiera su feroz intento por aferrarse al tren de la vida lo llevó a detenerse. Pudo sentir como sus labios, esos labios que tanto se resistían, perdían calor para yacer inertes. Pudo sentir cómo se enfriaban, poco a poco, junto a los suyos...
…
A lo largo de la historia, han destacado dos vías diferentes de afrontar la vida y tomar decisiones, y, a primera vista, tan opuestas como incompatibles. Sin duda, hablamos de ser guiados por la razón, o ser guiados por nuestros instintos.
Innumerables pensadores han dedicado sus vidas al estudio de ambas conductas, habiéndose impuesto la racionalidad como la más inteligente, lógica y acertada, siendo la reflexión la puerta hacia la verdad, hacia la razón.
Pero… ¿resulta esta conclusión siempre veraz? ¿Hallamos la razón al contar hasta diez antes de actuar? Nuestra mente también puede engañarnos, y hacernos actuar de una forma o de otra según el grado de irracionalidad que la domine.
…
El encuentro
La luz de Granada hizo a Roberto abrir sus ojos aquella mañana. Sí, el inicio de su andadura en la Facultad de Derecho de la ciudad de la Alhambra había llegado. Por un lado, afrontaba con ilusión el inicio de su vida universitaria; pese a no ser una persona a la que le gustase competir, Roberto tenía grandes aspiraciones. Por otro lado, la incertidumbre que sentía al no conocer a nadie en la Facultad, se tornaba por momentos en miedo a no ser aceptado.
Meticuloso, se dio una ducha, se vistió (elegante, pero sin querer parecer glamuroso), ordenó su cuarto, y, con la mochila a la espalda, partió en busca de su destino. Sentía respeto, pero jamás miedo, ante los duros años de estudio que le esperaban. Era una persona convencida de sus capacidades, acostumbrada a destacar.
Atravesó el hall de la Facultad aflorando en él una sensación de soledad que no le abandonó durante las primeras horas. Todos agrupados en corrillos, riendo. Él, solo y expectante. Sin detenerse, Roberto fue directo al aula. Sintió puestas en él muchas miradas, aunque a veces fuesen sólo producto de su imaginación. A su izquierda, nadie sentado. A su derecha, nadie sentado. Su única compañía, su soledad.
Esto acabó cuando llegó ella. No iba acompañada, pero no parecía importarle. Caminaba risueña sorteando asientos ocupados, hasta que dio con uno vacío, junto a Roberto.
-¡Hola! Me llamo Eva, y por lo que se ve, ¡seremos compañeros!– no sabía ni cómo se llamaba él, pero sus facciones desprendían una simpatía entrañable.
-Hola…me llamo… Roberto- su nula sociabilidad lo llevó a tartamudear. Para sí, maldijo su torpeza.
Pese a lo extraño del primer encuentro, Roberto supo que esa sonrisa jamás le sería indiferente, y que Eva se convertiría en una persona muy especial en su vida, al menos, durante ese año.
2 meses más tarde
Con la llegada de las fechas navideñas, Roberto vio cómo su inseparable amiga Eva partía hacia su Tarragona natal. La amistad entre ellos era muy fuerte: estudiaban juntos, iban juntos al cine, cenaban juntos… Roberto no volvió a sentirse solo nunca más; la tenía a ella.
La separación fue desesperante para él. ¡Cuánto la echaba de menos! Ella, sin embargo, se despidió con el habitual calor de su sonrisa. Roberto no pudo evitar estremecerse ante el roce de sus rosados labios con su mejilla, y no pudo dejar de observar esa melena morena que se alejaba cada vez más de él.
Tumbado en el sofá de su salón, mirando la televisión sin mirarla, Roberto volvió a sentirse solo. El 24 de Diciembre, cenando, descubrió algo nuevo: la ansiedad por ser algo más que un amigo para Eva, unida a una tímida atracción sexual. Hasta entonces, Roberto había atendido leal todas las confesiones amorosas de Eva, pero ahora todo era diferente. Nunca volvería a ser lo mismo.
Tras las vacaciones de Navidad
El reencuentro fue muy humillante para Roberto; no pudo mirar a Eva a los ojos. Ella, sin embargo, lo abrazó con pasión y no pareció notar el cambio de sentimientos en su amigo. Roberto excusó un inexistente dolor de cabeza para no continuar la tarde con Eva. Simplemente, no podía.
Los días que siguieron se transformaron en soledad entre frustración y lágrimas para Roberto. Su contacto con Eva se limitó a las horas en la universidad, y gracias a la llegada de exámenes, usó el argumento de querer prepararlos de forma individual como pretexto para no verla. El miedo a perder la amistad, así como el temor a su rechazo, hicieron a Roberto refugiarse en sí mismo, pretendiendo sanar esa enfermedad a la que consideraba su enamoramiento.
Porque, al fin y al cabo, Roberto se consideraba un enfermo. Su corazón pétreo no acostumbraba a dar amor a nadie. El divorcio de sus padres y la inexistencia de hermanos poseían parte de culpa. Su momentánea huida de Eva perseguía eso: curarse. Mas nada más lejos de la realidad, este enfermo de amor empeoró hasta no poder levantarse de la cama. El amor lo estaba matando.
Y pasó Enero, como llegó Febrero y, sin tocar a la puerta, irrumpió Marzo. En el corazón de Roberto se libraba la batalla entre la ilusión y el miedo, tan clásica como novedosa para él. Deseó poder escribir lo que sentía, pues afirman que libera, mas no nació con ese don. Por tanto, se limitó a observar el suelo en busca de una respuesta, de una señal que le indicara cómo actuar. Sin duda, era consciente de tener algo que perder, pero también mucho que ganar.
Por otro lado, recordó la mirada de Eva. Sin duda, había cariño. Había aprecio. ¿Habría atracción? Tendría que descubrirlo. Pero algo sí sabía: había amor. ¿Qué amor? No podía saber con certeza su extensión, los parajes que frecuentaba. Pero fue suficiente. Tomó la decisión. Agarró el móvil.
-… ¿Eva?...Soy Roberto… sé que últimamente he estado distante, pero me gustaría recuperar el tiempo perdido y explicártelo todo… ¿De veras?... ¿A las siete? Sí… sí… ¿en tu casa?... Bueno… vale, vale… ¡sea!-y colgó. Primer asalto y seguía en pie. Viento en popa.
La cita
Lo que fueron cuatro semáforos a Roberto le parecieron miles. Sudaba copiosamente, inquieto pese a reposar en un asiento del autobús. Deseaba llegar al piso de Eva. Sonreírle desde el pasillo. Abrazarla. Sentir su calor. Quizás besarla… no, no. Eso lo dejaría para el final. El miedo había desaparecido. Se sentía fuerte. Esbelto. Se sentía caballo ganador. Sabía que Eva era su doncella. Que ella también lo esperaba. Que sus labios unidos darían un nuevo sentido al universo. Casi podía saborearlos…
Tras cruzar el umbral del portal, Roberto llamó al ascensor. Uno…dos…tres segundos. Demasiado tiempo. Apurado, Roberto ascendió por la escalera dando saltos hasta llegar a la tercera planta. “Eva”. Dobló la esquina del pasillo y la vio esperándolo en su puerta. ¡Qué abrazo tan efusivo! En el fondo, Eva lo había echado de menos. Roberto… Roberto estaba eufórico. “¡Por fin!”. Entraron muy juntos en el piso, hacia el salón.
Ya acomodados en el sofá, comenzaron una profunda charla que tocó todos los palos posibles: familia, vacaciones, exámenes, la infernal política… hasta que llegaron al tema ansiado por Roberto. Era hora de entrar en acción.
-Bueno… ¿y qué te mantuvo tan ocupado este tiempo? Realmente, te eché de menos. Eres muy importante para mí.-fue Eva quién comenzó con el asunto. Esto agradó a Roberto, aumentando su confianza y autoestima.
-Pues, verás, Eva… Siempre he sido una persona reacia a mostrar mis sentimientos… Pero en la vida hay momentos en los que son éstos los que derriban la puerta, huyendo de tu interior y buscando la luz que inconscientemente persigues en otra persona. Me ha llegado ese momento. He sentido miedo, pero ahora solamente siento ilusión…-Roberto se vio interrumpido.
-Oh, ¡qué hermoso! Precisamente a mí me gustaría hablarte de algo parecido… pero sigue. Dime, ¿quién ilumina tus sueños?
-Eva… tú. Tú, y sólo tú. Tú iluminas mis sueños. Mis sueños, así como iluminas toda mi vida. Iluminas cada rincón que observo. Eva, te amo…
Roberto esperó encontrar alegría. Una tímida sonrisa. Quizás lágrimas. Pero no. Sólo encontró miedo. La sorpresa y la pena anegaban los ojos de Eva, que, tras observar los impacientes labios de Roberto, se aferró a sus manos, disculpándose.
-Roberto…lo siento… pero lamento decirte que no siento lo mismo…-Eva se derrumbaba.
Roberto no daba crédito. Lo había rechazado. ¡A él! Permaneció petrificado, con las manos de Eva sobre las suyas, durante unos segundos que fueron horas. Su Eva… ¡su soñada Eva! Su Eva arrojaba su invitación a un mundo de fantasía al fuego de los indignos. El dolor agrietaba el corazón de Roberto. Casi dejó de latir. Hasta que apareció él: una voz en su cabeza, que le ordenaba tomarse la justicia por su mano. Pensó que sería su conciencia, y ante su repentina fragilidad, se aferró a ella.
-No…no…
La inmovilizó en el sofá, oprimiendo los labios de Eva con los suyos. Ella se resistía. En los primeros instantes, silenciosa. Mas comenzó a gritar cuando Roberto comenzó a rajar su blusa, a bajar su pantalón, y a abrirse la bragueta. Eva gritó. Pero nada detuvo a Roberto, aquel que instantes atrás, la amaba. Combatía con fiereza, desesperada, ante aquel a quien consideraba su mejor amigo y que ahora era su agresor.
Roberto actuaba con frialdad, mas enloquecido por dentro. Su corazón latía con fuerza. Ante la oposición de Eva, Roberto colocó sus manos en su delgado cuello. En ese instante de fervor, no se detuvo a calibrar su fragilidad. Y la besó. La besó apasionadamente. La besó como a la mujer de su vida, hasta que apreció que besaba unos labios inertes. Unos labios que no respondían.
Eva, la que hasta hace unos meses fue su mejor amiga. Eva, la que apenas unos minutos en el pasado fue su amada. Eva, aquella que siempre fue especial para Roberto, yacía asfixiada bajo su cuerpo.
Fin
sábado, 7 de abril de 2012
ADELANTO FUTURO TRABAJO.
Pasaban tres minutos de la medianoche cuando la fina vena que se dibujaba en el cuello de ella dejó de latir. Ni siquiera su feroz intento por aferrarse al tren de la vida lo llevó a detenerse. Pudo sentir como sus labios, esos labios que tanto se resistían, perdían calor para yacer inertes. Pudo sentir cómo se enfriaban, poco a poco, junto a los suyos...
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