miércoles, 10 de octubre de 2012

Un gran día.


Son las diez y media y Mamá llamará al teléfono fijo de este estudiante en su primer año en Málaga. Estudio Periodismo por vocación, o eso pensaba. Me preguntará qué he comido y, a continuación, que qué tal el día. Le diré que ha sido un gran día.

Y ha sido un gran día porque me he topado de frente con mis sueños. No, no los he soñado, los he tenido delante de mí, hablándome y mirándome a los ojos. Pude incluso tocarlos, mas qué osada falta de respeto hubiese supuesto tal atrevimiento.

Los tuve delante de mí. Susurrándome con la voz del que ha aprendido más que enseñado y luchado por algo que yace vapuleado en el suelo. Hablándome con la voz de la experiencia que dan tantos años trabajando,  combatiendo por dar vida a lo que quieren dar por muerto. Agitando mi conciencia con la voz del que ha apurado el límite de la censura, llegando más lejos de lo permitido. Ilusionándome con la voz del que gobierna los picos más altos en poco tiempo, pero paso a paso.

Hoy mis sueños se han materializado frente a mí. He visto el guerrero que me gustaría ser, cómo me gustaría ser recordado. Soportando una lluvia eterna que helará tus pies, penetrando el agua en tus zapatos. Pero aceptando ese sino. Siendo consciente de que sólo los valientes tienen un lugar en el Periodismo.


Paz!

lunes, 8 de octubre de 2012

Per què serà?

Serà perquè les llàgrimes en caure no sonen o perquè el sabor de la carn embogeix el sensat. Serà perquè els llavis deixaren l’estimar pel ferir, o perquè l’amor abandonà el risc pel joc i l’atzar el féu pres. Serà perquè jo prefereix la guerra.


Serà perquè les muses ja no juguen amb l’imaginació. Serà perquè el cel està ennuvolat i les agulles del meu rellotge estan en vaga. Serà perquè la meua brúixola assenyala una direcció que no existeix. Serà perquè l’alba no té parella.


Serà perquè el principi és la fi i la fi és el principi. Serà perquè allò únic cert és el trànsit. Serà perquè la vida és bruta però hi ha somriures que li donen brillantor. Serà perquè encara hi ha ànimes que riuen i ballen en llibertat. Serà perquè sóc el llop que udola a la lluna. Serà perquè volguera veure rere la màscara que tot ho corromp però ens manté amb vida.


Serà perquè aquesta nit tenia altres tasques que atendre, però elegí aquesta.


Serà perquè descanse en silenci.

Cortesía de mi camarada LUALLA!

viernes, 5 de octubre de 2012

¿Por qué será?

Será porque las lágrimas al caer no suenan o porque el sabor de la carne enloquece al sensato. Será porque los labios dejaron el amar por el herir, o porque el amor abandonó el riesgo por el juego y el azar lo hizo preso. Será porque yo prefiero la guerra.

Será porque las musas ya no juegan con la imaginación. Será porque el coronel no tiene a quién escribir. Será porque no hay llama que encienda las velas. Será porque no hay pluma para bañar en la tinta.

Será porque no veía la luz al final del túnel. Será porque el cielo está nublado y las manecillas de mi reloj están en huelga. Será porque mi brújula señala una dirección que no existe. Será porque el amanecer no tiene pareja.

Será porque el principio es el fin y el fin es el principio. Será porque lo único cierto es el tránsito. Será porque la vida es sucia mas hay sonrisas que le dan brillo. Será porque aún hay almas que ríen y bailan en libertad. Será porque soy el lobo que aúlla a la luna. Será porque quisiera ver tras la máscara que todo corrompe mas nos mantiene con vida.

Será porque esta noche tenía otras tareas que atender, más elegí esta.
Será porque descanso en silencio.

Paz!

sábado, 29 de septiembre de 2012

Progreso.

Abro la ventana y no veo el sol,
otra mañana lo mismo,
detecto cinismo e hipocresía,
la indiferencia del día a día
de esta sociedad que dejó de ser pueblo.

Un sueldo que no premia el esfuerzo,
un rezo que huele a incienso,
un lienzo abandonado sin vida
porque el artista no puede vivir de su talento.

Un joven con ideales
al que cortaron las alas para caer
en la precariedad y en el silencio.
Una espalda vieja que solloza y no encuentra sustento.
No es productivo el lamento.

Un lo siento que se apaga por la ciudad y sus ladridos.
Un te quiero que muere porque el amor no está permitido.
Un payaso triste que a nadie anima.
Un cisne desolado esperando que la luna le escriba.

martes, 25 de septiembre de 2012

Silencio.

Las llaves cumplen su tarea y las arrojo sobre la mesa de la entrada. Mierda en mi cabeza y cansancio en mi exterior. Fría mi expresión y turbias mis respuestas. No encuentro tiempo ni ganas para contestar tus preguntas.

Sonámbulo en el sofá enciendo la caja de Pandora. Ya ni leo ni escribo. Pena. Desesperación. Más preguntas. Supongo que estaré gris, como el tiempo. Triste. Pero me gusta. Me gusta tanto que sonrío. Detonación.

Silencio.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Oscuro.

Cascada de almas, mi garganta grita a los cuatro vientos lo que siento, no es sentimiento si no viene de dentro. Un corazón que se arrastra, una cara que podría ser más alegre. Una boca que calla, una lágrima que se vierte. Cristal, crisálida que me hace volar al infinito, dime, ¿dónde estás? tu abrigo es mínimo. Esto es personal, lo que hago suena íntimo. Me intimida la barbarie que invade el aire, yo sólo quiero una máscara que me acompañe en la calle. Y si duele, ya lo sangraré, mi voz es herida del corazón que ya cicatricé.

Tres tristes tigre gimen al unísono en esta canción, cantándole a la Nostalgia que un día se instaló, cuando el sol de verano se hace un poco más humano y pierde su luz. Un cúmulo de emociones vibrantes que resalten en el tumulto. Culto al cuaderno que residente en el infierno no se quemó.

Pluma ágil, versátil, que tiñe la nada de lo incierto con sílabas tintadas de sangre. Monedas que arden y ya perdieron su valor. Un túnel oscuro que amanece en esplendor, un Kalashnikov que dispara una flor. Una hoz que no siega, un kaza que no despegó. Un culpable que confiesa, un asesino que no asesinó.

Paz!

lunes, 10 de septiembre de 2012

Magia.

 Recuerdo que hablaba con mi reflejo en el cristal del espejo cuando dejé de oírme. ¿Y mi voz? Aún podía seguir los pasos de mis últimas palabras y la estela de la sentencia inacabada arrastrándose por el cuartito de baño hacia la puerta. "Aquella sensación que me hizo sentir tan fe...". Hice un intento por atraparlas antes de que atravesaran el umbral, destrozando con sutileza el pestillo. Imposible.

Abrí la puerta y me vi en un extenso y estrecho pasillo. Las paredes eran viejas. Vi que una puerta se abría dando lugar a una chica. Se movía con gracia, y su mirada era intensa y penetrante. No parecía conocer miedo alguno, o al menos así me lo demostró mirándome a los ojos e intentando arañarme el alma. Pasó por mi lado sin dejar de mirarme a los ojos. No hice ningún esfuerzo por apartarme a un lado, y ella tampoco. Cuando nos cruzamos, introdujo en mi bolsillo una tarjeta. 

                              "LA VIDA ES CORTA Y EL SILENCIO, PRECIADO".

Me di la vuelta pero ya no estaba. Y un olor a magia inundó el pasillo. Me introduje en mi compartimento y miré a través del cristal de la ventana. Las imágenes, los cuerpos que mis ojos identificaban, se movían ágiles. "¡Qué curioso lo que la vista nos da la oportunidad de ver!". Extraje de mi mochila "Adiós a las Armas" de Ernest Hemingway y busqué la esquina doblada donde dejé mi última lectura. No pasaba de media página cuando de repente empecé a ver borroso. Me preguntaba por qué cuando dejé de ver. Y todo se volvió oscuro.

Permanecí inmóvil esperando que pasara algo en mi desesperanza. Volví a oler magia... por unos instantes, pues en ese preciso momento en que volvía a sentir algo, desapareció. El olor a magia era claro y también oscuro, sin ser visible. Era turbio pero también puro. Era perfecto y era imperfecto. Era magia.

Una caricia en la palma de la mano me sacó de mi enajenación. No podía ver nada, pero realmente, sabía quién me tocaba. Me transmitía algo especial, algo único. Nuestros dedos se entrelazaban con suavidad y sensualidad, y se iba alejando, algo a lo que yo contestaba estirando los míos para alcanzar los suyos. Cuando creí tenerlos atrapados en mi mano, dispuestos a morir con ellos y que fueron la rosa en mi tumba, dejé de percibir contacto alguno. Como si se hubiera esfumado. Esto coincidió con unos labios que se posaban en los míos, buscando el encaje que dibujara la mejor fotografía. ¡Y que bien sabía! Mas fue breve...

Lo último que sentí fue que mi alma tuvo miedo porque dejó de escuchar el latido de mi corazón. Mi conciencia escapó del tren y huyó a volar entre lo que no existe a los ojos de los simples. Me entregué por completo a aquella magia.


Paz!