viernes, 1 de junio de 2012

Soul.

Podría empezar una nueva página de este blog despotricando contra este mundo enfermo, en el que los periódicos, los telediarios, no abren ya ni siquiera con buenas noticias, sino que ya no abren ni con personas. ¡Abren con números! ¡Abren con la Bolsa de los cojones! ¡Que si la prima, no de mi vecino, sino de riesgo! ¡Que si el Ibex-35! ¡BANKIA! ¡Pero bueno, si a los números los creamos las personas! ¡Podríamos hacerlos desaparecer, entonces! ¿Desde cuándo son ellos más importantes que las personas, sus creadores? Realmente es vomitivo.

Pero como se que todos sabéis ya como pienso, y yo tengo mis ideas bastante claras, le doy la vuelta a esto. Hoy no vengo a hablaros de toda esa mierda. No consiguen contaminarme. Hoy vengo a hablar de un concepto que he ido desarrollando en mí poco a poco, y que se ha implantado (espero) para siempre. Como dice un gran artista, Elphomega, "YO CREO EN EL SOUL". Porque aunque poca gente se de cuenta, dentro de cada ser humano habita algo que se llama "ALMA". Incluso el más lelo posee una dentro. Aunque podamos pensar que algunas personas no deben tenerla. La tienen.

Sin embargo, hay que saber mantenerla pura. ¡Y qué pocos saben hacerlo! ¡Y qué difícil es encontrarlos! Quizás porque saben mantenerla pura deciden esconderse. ¡Y qué difícil es saber mantener a esa persona a tu lado cuando la encuentras! Cualquier atisbo de contaminación, provoca que se esfume. Y cuánto más crees tener su mano entre las tuyas, desaparece.

Hoy me planteo algo importante en mi vida. Conozco personas de mi círculo íntimo que me importan, pero no tienen un alma pura. ¿Debo centrarme en las almas puras? ¿O dar cancha al que no comprende el poder de la misma? Podría quedarme solo si obedezco este pensamiento. Pero quizás merecería la pena... ¿no?


Paz!

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